16 de febrero de 2009

"La etiqueta de buenos es mejor que la de drogadictos"

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(Diario El Mundo, 14/02/2009) Travis se encuentran cómodos en España. Y para demostrarlo, Fran Healy emula la más entrañable costumbre ibérica. El vocalista se quedó durmiendo la siesta en su hotel en lugar de presentarse a la entrevista pactada. El mánager de la banda explicó que Healy no se encontraba del todo bien después de su concierto el jueves en Barcelona (¿?). Cualquier conjetura al respecto confirmará la tesis: España es un fortín de confort para estos chicos de Glasgow, que cuentan en nuestro país con un público fiel. El concierto de presentación en Madrid de 'Ode To J. Smith', el último álbum de los escoceses, había agotado las entradas para la sala Macumba. A las puertas del recinto, elmundo.es charló con el guitarrista Andy Dunlop y el bajista Dougie Payne, que se presentó sobeteando un limón. "Por ningún motivo en especial". Quizá fuese timidez, quizá fatiga, pero se intuía que Healy no era el único con ganas de echarse un sueñecito. ¿Por qué reservarle el privilegio al cantante? "Tenemos escondido a Fran. Antes de los conciertos nos gusta esconderlo en una caja para que no se canse demasiado. Derrocha un montón de energía en las actuaciones y nos gusta que se reponga en su cámara hipobárica".
Fran Healy en concierto.
Terminada la conversación ligera y despejados los síntomas de letargo, comenzaba la entrevista. Dunlop comenta que 'Ode To J. Smith', el sexto álbum de estudio de la banda, es un disco más rockero, pero que mantiene la esencia profunda y sensible que ha hecho célebres a Travis. "Sonamos distinto en los discos que en concierto", apostilla Payne. "En nuestro nuevo trabajo reconciliamos esas dos facetas, la más íntima del estudio y la más enérgica del directo".
La defensa de este proyecto se prometía memorable. En su anterior visita a la capital, en octubre de 2007, Travis habían dejado muy buen sabor de boca. "Siempre disfrutamos en España, y hemos tocado muchas veces en Madrid, en un sitio llamado La Riviera. Se suponía que íbamos a tocar allí en esta ocasión, pero aparentemente está cerrado. Y es una lástima, porque es uno de nuestros locales favoritos".
Travis nunca fue parte del 'Brit Pop'
Pisaban en terreno desconocido, pero contaban con la complicidad de sus fans (alguna que otra 'groupie' ya merodeaba por Macumba a la caza de un autógrafo). Eso sí, no sería fácil convencer a una población 'indie' que había amanecido con dulce resaca de Oasis. "Parece que los vamos persiguiendo", reflexionaba Payne, quien define a los hermanos Gallagher como unos "tipos agradables". No en vano, la popularidad de Travis creció como la espuma cuando Noel se declaró admirador. Claro que Payne también considera que 'Be Here Now', editado por Oasis en 1997, fue el disco que mató el 'Brit Pop'. Un movimiento del que Dunlop reniega: "Travis nunca fue parte de ello". Y Payne sentencia: "El 'Brit Pop' no fue más allá de los veranos del 94 y el 95. Estaban Oasis, Blur, un poco de Pulp y un montón de grupos malísimos. Nosotros no llegamos hasta mucho después. Nuestro primer disco salió al mercado en el 97".
Imagen promocional de la banda.
La irrupción de Travis en la escena musical coincidió casi inmediatamente con su catalogación como 'chicos buenos del rock'. ¿Cómodos con esa etiqueta? "No puedes controlar lo que dice la gente", reflexiona Dunlop, que en cualquier caso prefiere "ser considerado un buen chico que un drogadicto. Sobre todo porque luego tienes que hacer honor a la leyenda". Payne, por su parte, coloca a la prensa en el ojo del huracán. Los periodistas sentían la imperiosa necesidad de catalogarlos y no encontraron nada más sugerente ni truculento en el currículum de "cuatro chicos perfectamente normales y discretos", en palabras del bajista.
Instrucciones para San Valentín: Cuatro mozalbetes vulgares y corrientes que sin embargo son capaces de escribir conmovedoras canciones de amor: 'Writing To Reach You' o 'Love Will Come Trough' son un ejemplo. No tanto 'All I Wanna Do Is Rock', que contiene la metáfora "soy como un pie sin su calcetín sin ti". Acaso fuera ese el aviso de que a Travis no se les debe pedir consejo sentimental ante la amenaza de San Valentín. "Presta atención", es la sencilla fórmula que ofrece Dunlop (este muchacho conoce los secretos del cosmos). Payne opina que "no debería designarse un día específico para amar a tu novia. Todos los días debería ser San Valentín". ¿Y han preparado algo especial para sus parejas? "Me temo que no". Touché, Monsieur Payne.
Con amor o sin él, Travis llegó a España para descargar su tormenta de elegancia y romance acústico. En el festival de Glastonbury, en 1999, lucía el sol hasta que los primeros acordes de 'Why Does It Always Rain On Me?' precipitaron la lluvia. Gotas literales y gotas figuradas de pop a flor de piel. Travis han tratado de dibujarle una sonrisa a ese público leal que tanto los venera. Y no defraudaron. Al fin y al cabo, Fran Healy reunió el coraje suficiente para levantarse de la cama. Qué truhán.