30 de marzo de 2009

Atomic, la nueva explosión en el mundo del Jazz.

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Los explosivos Atomic renuevan la tradición del gélido jazz nórdico con furiosa energía. Imparables. Los cinco integrantes de Atomic tocan en decenas de proyectos distintos.
En solo ocho años, Atomic han dejado obsoleto todo un tópico sobre la cultura escandinava: el que decía que la música de los países del norte de Europa era gélida, lánguida y contemplativa. Los tres músicos noruegos y los dos suecos que forman Atomic son la punta de lanza de una generación que rompe a propósito con la tradición levantada en los años 70 por Jan Garbarek y otras figuras del jazz escandinavo. Como si quisieran hacer un bypass a sus mayores, Atomic han tendido un puente entre el jazz americano de toda la vida y el presente inmediato. A la vez antigua y contemporánea, su música pertenece por completo a la tradición del jazz pero suena hecha en el siglo XXI por personas que han escuchado todo tipo de música, desde las más esotéricas a las más pop. Se dieron a conocer con el auge del nu-jazz y los sonidos electrónicos del norte del continente, pero siempre se desmarcaron de los timbres exquisitos y los ritmos de baile de Bugge Wesseltoft o Nils Petter Molvaer. Son sólidos como los buenos grupos del swing, inquisitivos como los vanguardistas del jazz de los 60 y duros como una banda de rock. Y hoy por hoy, están pletóricos: Retrograde, que les trae de gira por toda Europa, es el segundo disco triple de una intensa carrera que no da signos de agotamiento. La clave de su buena forma es, según ellos mismos, que para todos ellos hay vida más allá de Atomic. Por separado, los cinco tocan en decenas de proyectos distintos, a cual más alejado de Atomic. El batería Paal-Nilssen Love no sabe ni en cuántos grupos de improvisación participa; el saxofonista y el trompetista, Fredrik Ljungkvist y Magnus Broo, están entre los más solicitados de Escandinavia;. el contrabajista, Ingebrigt Haker Flaten, ha vuelto a Noruega tras una temporada inmerso en la escena del jazz y el rock de Chicago; y el pianista, Havard Wiik, está en media docena de proyectos más. De esas carreras en paralelo se nutre Atomic cada vez que los cinco se reúnen para salir de gira. Porque su hábitat natural es la carretera. En Retrograde, que en principio iba a ser un disco de estudio, acabaron incluyendo un directo grabado en Seattle, la ciudad que un día sacudió el rock a base de furia. Ni más ni menos lo que algunos músicos escandinavos, con Atomic a la cabeza, están haciendo con el jazz. Posiblemente sean el mejor grupo de Jazz en la actualidad.
(By JRGE)

Temas imprescindibles: Re-Lee, Roma, Pyramid song, Feets from Above.
http://www.atomicjazz.com/