25 de marzo de 2009

Padre Bowie que estás en los cielos...

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Descubrí a Dios David Bowie por casualidad. Sentado en el asiento de atrás de un Audi. A la radio se le escaparon los inconfundibles primeros compases de Under Pressure: la canción que enfrenta las voces de las grandes divas del rock del siglo XX, Bowie y Freddie Mercury. Por aquellos tiempos yo era profano en todo lo concerniente a la mitología del Dios Bowie y confundí Under Pressure con aquel one hit wonder de los ochenta de Vainilla Ice (Bowie demandó a Vainilla Ice acusándole de utilizar un sampler de Under Pressure sin autorización en la canción Ice Ice Baby. Bowie ganó). Al poco cayó en mis manos una noticia sobre los ensayos del Drowned World Tour de Madonna (2001), que afirmaba que la Reina del Pop incluiría una versión de la canción Ziggy Stardust de Bowie en su repertorio. Hasta aquí.
Punto y aparte: Dos momentos, dos datos, dos canciones, la ayuda de Internet: ¡ABRACADABRA! la cruel y mundana magia del mundo del rock hizo el resto La música y la imaginería de Bowie se me inyectó en la imaginación, me apedreó de sensaciones y se instaló por siempre en mi promiscuo corazón musical. Desde que escuché Ziggy Stardust mi corazón se desenroscó de la frecuencia del dial 93.9 fm y me lancé a la efervescencia de la guitarra, del sonido de los setentas, de las guitarras agrias del Glam, del poso que esa música dejó en la década de los ochenta y fui más allá. Me enganché como cualquier adicto a otros yonquis grunges en los años noventa y reverencié a Nirvana por mimetizar desde el otro lado del espejo The man who sold the World. De vuelta a la realidad empapelé mi habitación con pósters de la era Stardust y hasta el día de hoy busco por los rincones de los mercadillos de cualquier ciudad camisetas con la cara estampada del Duque Blanco.
Decir que Bowie es el padre de la música, no es exageración. La veneración poliédrica que hoy se le rinde no es causa tonta. Hoy escribo sobre él para presentarme, porque David Bowie representa todo lo que hasta el momento han podido escribir en Longbrit mis compañeros y todo lo que se pueda escribir en el futuro. Porque David Bowie es la música de hoy.
Si como buenos agnósticos no os satisfacen mis palabras, aquí tenéis ejemplos empíricos: Él fue quien reconcilió el rock con los maricas, fue icono gay transvertido en padre de familia heterosexual, nazi trasnochado que se prostituyó, se invirtió, se disfrazó de hombre casado y entre medias y plataformas de charol aderezó grandes dosis de alcohol con unos gramos de rock: La psicodelia de Midnight Juggernauts, lo imberbe de The Wave Pictures, lo incontestable de The Pains of Being Pure at Heart, el colorín de los MGMT, el pop sinfónico de Morrisey (literalmente enemigos íntimos), el exceso de The Ramones, las plumas de los Killers, el hedonismo de Franz Ferdinand. Bowie sigue siendo cualquier músico de bien del siglo XXI, sigue estando de cuerpo presente en las melodías de Antony Hegarty, en la estridencias de Björk, en el espectáculo de Madonna, en lo esquivo de Radiohead y en lo sagrado de Arcade Fire (no en vano es padrino de estos últimos). Con estas irrefutables pruebas sobre su existencia, ¿todavía te consideras agnóstico?
(By Forbidden)

Temas imprescindibles: “Ziggy Stardust” “Space Oddity” “Cactus” “Wild is the Wind” “Slow Burn”
http://www.youtube.com/watch?v=c5nL1AUPGr0
http://members.fortunecity.com/martsdrink/dmfavs/bowie/bowie67.jpg
http://mcshuibhne.files.wordpress.com/2009/01/david_bowie_lrg.jpg

3 comentarios:

No tengo novia dijo...

Si,todo eso y más. Porque Bowie es guapo como el solo y atractivo y hay que decirlo.

Andy! dijo...

pero como se puede escribir tan maaaaaaaaaaaaaaaaal

forbidden dijo...

Andy, para escribir tan mal hay que estudiar poco y no saber leer. Luego ya es cosas de dejarse llevar.