22 de abril de 2009

Control - Crónica de una Obra Maestra

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Domingo 19 de abril, día pesaroso, llueve, las gotas infinitas caen sobre el ventanal traslucido, (suspiro). ¿Otro día mas en la eterna rutina del estudiante? No, Este día pintaba distinto. En el horizonte se encontraba una de las pocas cosas que podían consolar mi eterna alma atormentada, CONTROL, el nuevo filme del fotógrafo Antón Corbjin que trata con extrema dureza y sin tapujos la vida de Ian Curtis, cantante del grupo Joy Division (ahora New Order) hasta su trágico final, el suicidio que tuvo lugar en el salón de su casa en Manchester, se ahorcó con la cuerda de tender la ropa, tenía tan solo 23 años.
Demasiado joven para morir, demasiado ofuscado para sobrevivir, demasiado herido para resistir y definitivamente demasiado genial como para poder durar mas allá de un par de docenas inolvidables de temas, que ahora lejos de modas e intereses comerciales, todavía resisten el inexorable paso del tiempo. El filme analiza, desarrolla y pone de relieve la compleja figura de Ian, el cual pudo encontrar en su propia locura, libertad y seguridad; la libertad del recogimiento y la seguridad de nos ser comprendido, pues quienes nos conocen y comprenden oprimen parte de nuestra existencia. Quizás hizo las cosas demasiado rápido y sobre todo demasiado joven. Mujer, hija, amante, enfermedad, grupo, medianas.. conceptos imposibles de compaginar, en una figura demasiado grande y compleja para un mundo sumamente minúsculo.
La película desarrolla una unión de estilos, con una trama realmente dramática, pero que se deja salpicar con tintes cómicos. Una concatenación de hechos acerca de la banda pero mas peso a la vida personal de Ian, estableciendo un paralelismo entre su vida y las letras de sus canciones, un recurso maestro que nos sitúa perfectamente en le hondo sufrimiento que caracterizaba al cantante. Seguramente Ian empezó todo por un sueño, soñaba y lo hacia porque no podía parar, porque pese a todas las realidades feas que engullían su vida unidas a la epilepsia que le acompañó hasta momentos antes de fallecer, dejándola fría y pétrea como la nieve, había siempre un efímero rescoldo de vitalidad, dispuesto a avivarse al menor soplo, aquel soplo que le supo dar Joy División, pero que desapareció cuando, después del segundo disco (closer) dijo que nunca tendría que haber llegado tan lejos, que había perdido el control, ese control del que carecían sus conciertos, en los cuales hasta que Ian no se ponía a realizar sus estrambóticos bailes y dejaba que su potente y grave voz de tenor hiciese vibrar a toda la sala, no empezaban. Joy División eran Ian, le debemos el recuerdo que se merece, puesto que muchas veces nuestra memoria conserva resortes ocultos y traidores que en los momentos clave se ponen en movimiento sin perdonar contingencias ni respetar idiosincrasias.. el olvido nace cuando muere la necesidad, todos necesitamos a Ian y a Joy División con nosotros.
Larga vida a Ian Curtis, el hombre que sufrió la muerte de su propia tribulación mientras vivía, y un hombre sin tribulación es incapaz de ser hombre.
Veredicto del filme: Obra Maestra.
(by Rorro, con la breve colaboración de Quique XIV)