7 de abril de 2009

Manos de Topo: Quien no llora, no mama.

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Quisiera tener la lucidez de los Manos de Topo para salpicar esta reseña, que pretende ser revisión de su segundo disco, de palabras tan absurdas que de absurdas sean certeras. Quisiera saber escribir con acento poético para conseguir que os enamorárais de su disco como vuestra novia lo está de vuestra maquinilla de afeitar. Deseo gritar por el retrete para que las ratas acudan a sus conciertos porque este “El primero era mejor” es mejor que el primero. Os condenaría a escuchar los aullidos de sus cantos para que sólo prestárais atención a su música, a sus melodías, a sus instrumentos y a su basta ironía. Deseo castigaros con críticas del todo a cien, en las que una y otra vez se ensalcen las virtudes de su prosa, de su poesía, de su audacia y su pericia. Quiero obligaros a tatuaros sus versos, sus hitos ortopédicos y hacer suya esa máxima de la tinta con sangre entra. Por lo tanto me veo en la penosa obligación de gritaros a la cara que vuestra novia es fea y que por las mañanas cuando os levantáis hay un monstruo en su lugar. Aunque ellos ya lo cantan mejor. El dulce chirrío que fue su carta de presentación en Ortopedias Bonitas es si cabe, más estridente aún en este segundo LP. El vicio es su virtud y si en una primera aproximación a este largo, lo primero que se te pasa por la cabeza es que Miguel Ángel Blanca se ha excedido en su papel de llorona. Cierto es que el ejercicio de bucear tras esos llantos te lleva a prestar más atención a unas letras y una melodías algo más recónditas pero que terminan dando más placer. Un disco más conseguido que el anterior donde no hay temas de relleno y que tiene cuatro veces más temazos que su álbum de debut. No me cansaré de cantarles alabanzas a este auténtico grupo, que es desde lejos el mejor parto de la música Indie española desde que Mecano se separaran. Por decir que no quede. Mientras que en su primer disco el factor sorpresa funcionó como adictiva salsa agridulce de los chinos. Este segundo es negro y salado como la salsa de soja. Sano y cuestionable. (By Forbidden)