5 de octubre de 2009

LBm Filosofía: Sobre El Destino

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SOBRE EL DESTINO

Os voy a comentar una reflexión que me sobrevino hace ya un par de años en uno de esos momentos difíciles en los que te llega una inspiración inesperada y que he ido desarrollando durante este tiempo. Evidentemente es solo una teoría, basada en una serie de supuestos difíciles de demostrar y explicada de forma muy resumida, pero que creo que puede resultaros interesante.

Partimos de dos supuestos fundamentales:

1. El hombre en sí mismo está totalmente condicionado por sus condiciones físicas, es decir, por su secuencia genética. Lo que significa que cualquier decisión que tome en su vida, por pequeña que sea, la hará en base a esa secuencia, que no es otra cosa que las reacciones químicas que produce su cuerpo y que responden a cada situación con un impulso positivo o negativo.

2. El mundo en el que vivimos está regido por las leyes de la ciencia, cada acontecimiento que ocurre en la naturaleza responde a unos condicionantes dados a priori, es decir, un conjunto de efectos cuya combinación dan un resultado único.

Partiendo de estos dos supuestos, un “ser” (Que podría llamarse Dios), cuyo conocimiento se extendiera hasta el último detalle de todos los condicionantes que afectan a personas y su entorno, podría conocer absolutamente todo lo que pasa, ha pasado y pasará en el mundo hasta el final de los tiempos.

Como dijo Ortega, “Yo soy yo y mi circunstancia”, cada persona está marcada por lo que he mencionado como su secuencia genética y las circunstancias que le ha tocado vivir, y estos dos elementos interactúan de forma irremediable desde el principio al fin de la vida de una persona. Contando con que estos dos elementos se rigen por leyes dadas y supuestamente conocidas, cada decisión que la persona toma es sabida desde el principio de los tiempos. Esto quiere decir que todas nuestras decisiones ya están tomadas, ante una situación en la que tengas dos alternativas son los dos elementos fundamentales mencionados antes los que condicionan la respuesta, y estos dos elementos pueden ser conocidos.

El principal fallo de esta teoría es que sería un 100% verdadera en un universo de posibilidades finitas, lo cual es muy poco probable. Pero aun suponiendo que el universo sigue cambiando, los condicionantes que afectan a nuestras vidas lo pueden hacer en un 0,001%, por lo que admito que sea verdadera en solo el 99,99% de las circunstancias, lo que quiere decir que “Dios” tendría esta probabilidad de acierto.

Todo esto quiere decir que no somos realmente libres para decidir, solo tenemos la ilusión de serlo. Esto no es una razón para rendirse, sino todo lo contrario, yo lo veo como el incentivo para buscar mi camino real, aquel en el que de acuerdo a mis condicionantes sea lo más feliz posible, el cual YO aun no sé cual es.
(By Hugo)