28 de julio de 2010

Heineken Jazzaldia 45 edición: Volvió a ser único e irrepetible. No intenten imitarlo.

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Algunos se empiezan a oler que la fórmula que desde hace unos años ha destapado de manera genial y brillante el Heineken Jazzaldia pueda ser la guía del éxito para otros muchos. Viendo que la edición catalana del Sonar ha ideado éste año un festival gemelo en Galicia, algunos como el FIB de Benicassim, corren rumores, estarían tratando de hacer algo similar en el norte de España viendo cómo cada vez más un festival llamado Jazzaldia agrupa a géneros tan dispares como el indie, el jazz, el blues, el country,...; y la fórmula resulta y es contundente.

Sólo un aviso a los más intrépidos, no intenten imitar la fórmula del Jazzaldia ya que nunca tendrán ustedes los siguientes intangibles y fortalezas:
- Un festival con público nacional aderezado con masivas afluencias de franceses y americanos. Nada de hooligans tirando vasos de cerveza encerrados en un recinto a las afueras de cualquier ciudad.
- Un festival que se realiza en la ciudad más espectacular de España. Un lugar perfecto donde poder disfrutar de unos pintxos y unos zuritos antes de entrar a un escenario en el barrio viejo tan bonito y acogedor como el de la Plaza de la Trinidad, un Kursaal y un Victoria Eugenia para los más refinados, varios escenarios gratuitos a lo largo de la ciudad, locales como Be Bop y Altxerri que se unen a la fiesta y sobre todo, ese fantástico Escenario Verde en la playa de la Zurriola con el Kursaal y la desembocadura del río Urumea acotando el gigantescto aforo.
- Un festival que cada año se las arregla para sorprendernos. Éste año fue el de los conciertos secretos que se anunciaban vía twitter y facebok y que dió muchas alegrías (p.Ej: Pájaro Sunrise en la bonita terraza del naútico, Nauticool).
- Y por último, un festival que aúna a gente que le gusta la música por encima de todo, pasando por alto las modas o tendencias "snob" del momento. Aúna lo mejor del Jazz pero también hay hueco para nuevas propuestas internacionales del indie, del rock clásico y de otras tendencias en cuanto a música experimental, blues, country,... todos los géneros porque en Jazzaldia, hay cabida para todos. Todos y de todas las edades, cada una a su debido horario pero es bonito ver cómo en un pequeño concierto puedes estar rodeado de gente joven y de personas entraditas en años que llevan ya muchos jazzaldias a sus espaldas disfrutando de música en mayúsculas.

En la 45 edición...

Sobre todo y teniendo en cuenta que nos centramos más en el Escenario Verde hay que hablar de la grandísima Patti Smith.
Ella fue quién abrió ese magnifico escenario el miércoles en que el Jazzaldia cumplía su 45 cumpleaños.
Patti Smith and Her Band se mostró cercana, atenta, considerada, cariñosa. Fue precursora y parte del movimiento punk de los años 70 y sin embargo, la poetisa no confunde actitud con educación. Ella ya lleva años por encima de todo eso.

La poetisa y cantante apareció en el escenario con un chapurreado "Hola, San...Se...bas...tian...". Empezó el concierto y ni tan siquiera el cielo gris alejó a miles de asistentes de aquel fabuloso espectáculo que una de las artistas más influyentes de rock de todos los tiempos nos brindó en la playa de la Zurriola. Cada canción llevaba colgado un recuerdo y era dedicatoria para unos y otros. Se atrevió a versionar a los Rolling Stones y a dedicar canciones tanto a poetas de la talla de Roberto Bolaño como a los seres queridos que murieron recientemente pero siempre con una sonrisa de admiración y de alegría. Se acordó de su padre, de su madre, de Kurt Cobain,... pero sobre todo, de su perro!!!
Delgada y ágil, con la melena al antojo de la brisa que corría por la playa, Patti se mostraba con esa rock and roll actitud que diría Loquillo (el cual estaba en el backstage presenciando el recital con su mujer).
Termina una de las canciones y empieza a llover. La gente se pone su gorrito y los más previsores abren sus paraguas. Los comentarios entre los asistentes tornan en tristeza. Patti le dá un vuelco a la situación de manera brillante como sólo los clásicos aún en pie saben hacer en éstas situaciones.
-"Oh, mystical rain...!!!, yeaah!"- comenta Patti con la mirada perdida en el infinito. varios segundos y ahí está...!! la gente empieza a saltar con sus paraguas! miles de personas reconstruyen el momento para transformarlo en uno de los tres minutos y medio más mágicos que han vivido frente a un escenario. Suena su increible "Becauseee the night belooongs tooo looverrsssss...!!", fantástico.
Patti coge carrerilla y encadena un combo de temas espectacular. La gente ahora sí que está volcada y arrodillada ante ella. Suena su mejor canción, "Gloria". Momento en que nos percatamos y confirmamos nuestra idea inicial, Patti es un clásico que ha sabido perpetrarse y moverse agusto en ésta primera década del siglo 21. Un clásico que no suena en absoluto a obsoleto. Mantiene su frescura y su esencia 35 años depués (!!!) desde que en 1975 se diera a conocer con su emblemático disco debut de "Horses".
Bravo Patti, nos has convencido.

Aquel mismo día, el miércoles de inauguración, nos llevamos la mayor sorpresa del festival. los japoneses Shibusa Shirazu Orchestra montaron una de escándalo!. Un concepto totalmente distinto y arriesgado. Una mezcla de música con baile. Entre el anime y la danza teatral. Fue realmenete original y exótico. Dragones entre el público, disfraces, pintura,... Os dejamos un link para que podáis conocer un poco más lo que hacen éstos japos, fue algo increible. www.myspace.com/shibusashirazu



Al día siguiente, tratando de combinar estancias en los alrededores del Kursaal con algunos de los brillantes conciertos en el añejo escenario de la Plaza de la Trinidad, nos encontramos con nuestros queridos chavales californianos de The Morning Benders.
Se les notaba nerviosos, algo impresionados por el escenario (según ellos, les recordaba mucho a su querida California) y, como dijeron nada más empezar, confundidos por tocar en un festival de Jazz (?). Como anécdota, contar que el bajista a las 21:30h que empezaba el concierto, vino a preguntarnos al backstage que dónde estaban sus compañeros!!!?? que no les encontraba y el concierto empezaba ya!! Entre eso y que decía que tenía las manos congeladas... salió el pobre hecho un flan al escenario!
Jóvenes y tiernos; aún parece que les queda por coger agilidad, empaque y presencia en sus directos. Sin embargo, como se comentaba en los aledaños del escenario.. "qué bien componen éstos tíos!". Y la verdad que sí, el público sabía de qué iba el asunto. Empezaron los de Berkeley con un concierto tranquilo, disfrutando casi al unísono con la rojiza puesta de sol del momento. Poco a poco fueron creciendo y ganando en intensidad. Tanto que el cantante no paraba de intercambiar comentarios con el público hasta que en una de esas retó a alguien a darse un bañito en la playa (eran ya las 10:30h de la noche y el agua congelada). Y qué pasó???. Pues efectivamente, una guiri algo tocada por los efectos del kalimotxo (bebida indispensable para la gente de The Pains of Being Pure At Heart), corrió cruzando toda la playa para darse un buen chapuzón. Tras él, tuvo la suerte de disfurtar del concierto subida en el mismo escenario junto a los artistas. La atrevida chica norteamericana, no sólo se atrevió a bailar sensualmente con los Morning Benders sino que se arrancó a cantar una canción improvisada con la posterior ovación del respetable allí presente.
Una hermosa cover de Fleetwood Mac, otra de Joy Division y el concierto terminó con la mejor pieza de los Morning Benders, "Excuses". La gente se implicó en los coros y el monumental cierre llegó a durar cerca de 10 minutos. Uno de los mejores momentos del festival, sin duda.
Más tarde le quisimos dar una oportunidad a These New Puritans. Personalmente me arrepentí de ello. Típico grupo de tan sólo tres componentes, monótono, aburrido,... Mucha pose británica de chicos malos. Su post-punk de corte electrónico ya no engaña a nadie y la búsqueda por parte de los medios británicos de los nuevos Joy División debería quedar aplazada, puede que abortada (qué pesados son éstos británicos con buscar los nuevos Beatles, los nuevos Rolling, los nuevos U2, los nuevos,...).

Al día siguiente decidimos emprender ruta por el casco viejo para darle a los pintxos y disfrutar en la Trinidad de Dave Holland y Pepe Habichuela. Fue fantástico e igual que al día siguiente con el magnífico Archie Shepp y su cuarteto acompañado de la genial Mina Agossi, tuvimos alguno de esos momentos en los que múltiples imágenes se te quedan archivadas en tu propio disco duro para no borrarse jamás. Qué impensable destreza de cada uno de los artistas con su instrumento, qué voces, qué ambientazo,...!, hay que estar allí para vivirlo.

Nos dividimos y por ello tambiñen fuimos capaces de ver a los excéntricos The Very Best. Agitaron al público y lo sacudieron con sus alegres y pegadizos temas de African-pop. Criticarles que a veces más que african pop parecía un concierto de Reggeaton, aunque de una u otra manera el público se lo pasó genial, ayudó en los coros, jaleó su grito de guerra (The veryyyyy... BEST!!!) y bailó como el que más cuando en las postrimerías del evento, la banda que se conociera en una tienda de discos de Londres, entonó su famoso "Warm Heart of Africa" previo a un remix de una de las más populares canciones de M.I.A. La gente ya estaba encendida pero faltaba la guinda del pastel. Con el manto de la noche cubriendo la playa, los mecheros y pantallas de móviles se alzaron para moverse al son de un nuevo remix de los The Very Best, ésta vez el "Will You Be There" de Michael Jackson. La gente se fue más que contenta y con una sonrisa en la boca. Buena señal.

Llegaba el sábado y se cumplieron mis malos presagios acerca de The Divine Comedy o más bien, Neil Hannon y su egocentrismo. Como ya describiera nuestro compañero Galdo en el último reportaje sobre el Vigo Transforma, esperábamos mucho más. Es cierto que la elegancia y exquisitez de Neil nunca podrán ponerse en duda. Su interpretación vocal e instrumentística no puede ser despreciada pero a nuestro juicio, le falta emotividad. En un concierto en la playa, con gente entregada a tí, tienes que ofrecer algo más que una pose de lord inglés (aunque él es irlandés) y unos comentarios que más que concentrar y esforzar a la gente para involucrarse en tu concierto, muestren lo brillante, lo genio y lo divino que eres.
Yo con todo el respeto del mundo, aprecio su talento pero me parece insultante como alguien de su recorrido, fama y altura, sea incapaz de implicar a todo el respetable allí presente y se precocupe más por cómo le quedan las gafas, sus comentarios irónicos o su copa de vino tinto encima del precioso piano negro. Se ama y se quiere. Con todo y con eso nos regaló varias joyas como una cover del megahit Time To Pretend de MGMT o la grandísima A Lady Of A Certain Age.

Más tarde, con los minis hasta arriba y la botella de kalimotxo vendrían los neoyorkinos de The Pains of Being Pure At Heart. Quizá porque vinieron con una copa de más, al cantante principal de la banda se le olvidó afinar sus dos guitarras en el inicio de lo que sería un buen concierto. Bueno sin más porque debemos poner varias cosas en los dos lados de la balanza. En primer lugar tenemos una colección de hits y pelotazos innegable. Sonaron sus mejores clásicos (Young Adult Friction, Everything with you, A teenager in Love, This love is Fucking Right!,...) y nos dejaron ver algunos de los que serán sus nuevos singles, por ejemplo, Say No To Love. Todos ellos, pelotazos de gran efectividad.
En el otro lado de la balanza y por el contrario, decir que sus hits suenan mucho más contundentes en las pistas de baile que en directo. No sólo eso y lo que es más importante, el concierto tuvo un cierto aire de monotonía. Todas sus canciones suenan muy parecidas y se echa de menos algo de variedad en sus composiciones y registros.
Desde un punto de vista global, fue un gran concierto porque ellos sí se supieron ganar al respetable. Simpáticos y expontáneos bien por su personalidad o bien por el fabuloso kalimotxo donostiarra, los de Nueva York se llevaron una de las grandes ovaciones del festival y la gente, ya a las 2 de la madrugada, tuvo el inicio perfecto para la fiesta que en San Sebastián se iba a montar aquella noche.

Para terminar, señalar que a última hora nos fue imposible asistir a los conciertos del domingo de Elvis Costello y Kris Kristofferson. Una auténtica pena y más que nos duele a nosotros no le duele a nadie pero las obligaciones son las obligaciones y el lunes había que estar de vuelta en Madrid.

Agradecer a la organización el trato que ha tenido con nosotros y con el resto de medios. Agradecer igualmente las múltiples iniciativas que tan especial e innovador están haciendo de éste festival y por supuesto, agradecerles también el esfuerzo de realizar un festival de tanta relevancia internacional en una ciudad como Donosti, donde gente de todas las edades y gustos musicales pueden disfrutar de ésta magnífica ciudad y tan especial festival.
Al año que viene, una vez más, estaremos allí para dar cuenta de uno de los mejores, si no el mejor, festival de nuestro país. (By JRGE