
Se puede decir que este concierto era un éxito anunciado ya que la calidad de las actuaciones dajaba poco lugar a la duda. La única incertidumbre estaba en cómo se comportaría en este concierto la sala Vistalegre, famosa por su desastrosa acústica, y como cabía esperar no cambió demasiado la situación. Durante el concierto de los teloneros Surfer Blood, la batería retumbaba por cada esquina de la sala, creando una distorsión brutal que enturbió toda la actuación. Con Interpol mejoró algo, pero siguió sin estar al nivel de lo que se espera de una sala que alberga conciertos de esta talla. Es una vergüenza que no se intente mejorar la acústica de esa sala y habilitarla un poco mejor para recoger directos decentes. El escenario parecía de la feria del pueblo y las gradas tapadas con lonas que lo más que hacían era empeorar aun más la acústica. Si sigue así no sería raro que los grupos grandes acabasen por negarse a tocar en nuestra ciudad.

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