18 de abril de 2011

LBm Crónica: Maestro Doherty en Madrid

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Bragas, flores, una bufanda del Betis, dedicatorias íntimas y hasta una botella de licor fueron solo algunos de los agasajos que se llevó Pete Doherty de sus incondicionales fans, anoche, en el escenario de la Joy Eslava. Pero el ex líder de The Libertines y Babyshambles también nos dejó un buen puñado de joyas musicales y un impecable espectáculo en acústico que a día de hoy solo puede ofrecer un selecto grupo de maestros de su calibre.


Con "tan solo" media hora de retraso (teniendo en cuenta los retrasos de más de hora y media que ha llegado a ocasionar en muchos de sus conciertos) el británico subía al escenario de la discoteca madrileña con su guitarra acústica y acompañado de dos bailarinas escogidas para la ocasión y abría el recital con su primer álbum en solitario "Grace/Wastelands" (2009).


Rompiendo con lo establecido, como suele ser habitual, Pete se encendió unos cuantos cigarrillos mientras nos deleitaba al más puro estilo Dylan, con temas folky como "Arcady", "Salome" o "A little death around the eyes" y demostrando que ha madurado, musicalmente hablando, y que no es capaz de tomar las riendas de su indomable talento cuando de lo que se trata es de subirse a un escenario y hacer disfrutar a ese público que te sigue año tras año, que te siente y que valora más tu innato talento que tus sonados escándalos.


Pasada media hora, los asistentes teníamos sed de los grandes hits que había cosechado a su paso por sus anteriores bandas y fue entonces cuando empezaron a puntear los acordes de "Delivery" y más tarde "Fuck Forever", "The Blinding", "For Lovers" o "What a Waster". Y ahora sí, el público se vino totalmente arriba rendido ante la majestuosidad de un Pete sereno, simpático y totalmente entregado.


Poco después llegaba el momento de escuchar la siempre brillante "Music When the lights go out" acompañado esta vez de un grupo de seguidores que tuvieron sus minutos de gloria compartiendo micrófono con su ídolo, que cerraba el espectáculo con la intimista "Last of the English Roses".


Después de hora y media y un breve pero merecido descanso, las cortinas de la Joy se bajaban a paso lento y Pete se despedía del público madrileño con su sombrero, con su guitarra, con su cigarro y con el sudor de su pálido rostro. En esta ocasión él ha sido el todo y las partes, el hombre orquesta, solo, con su voz, su guitarra, su magia, rodeado más que de fans, de amigos, a los que nos ha dejado una sobredosis de su incuestionable talento. Hasta siempre maestro!