10 de mayo de 2011

Y el pastel del SOS 4.8 2011 fue para…

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… (rellene con su grupo favorito del SOS 4.8). Si por algo se ha caracterizado esta cuarta edición del festival murciano ha sido por el grandísimo nivel de prácticamente la totalidad de su cartel, pero de todos ellos, para Long-Brit ha brillado Two Door Cinema Club, en un reñidísimo podio compartido para nosotros junto con Lori Meyers y Suede, aunque anteriormente nunca se había echado tantísimo de menos un podio con al menos diez posiciones, todas ellas merecidas.

Un sobresaliente de largo para el grueso de las bandas, pero un suspenso como otros años para la organización. A día de hoy aún nos preguntamos cómo es posible que un festival que pretende ser de primera división en prácticamente todos los aspectos, siga jugando con la paciencia de la gente en el campo de la telefonía móvil, y el tráfico de datos fuera nulo e inexistente, teniendo que recurrir los usuarios al sms de toda la vida para comunicarse entre sí. Por supuesto en una red tan cargada también era prácticamente imposible la llamada llana. Esto acarrea varias consecuencias; la primera, la incomodidad del asistente al festival para poder utilizar el móvil correctamente. La segunda, la increíble oportunidad que ha perdido el festival como tal en ganar importancia a nivel nacional e internacional gracias a redes sociales en auge como Twitter, con miles de twitteros deseando contarle al mundo su experiencia en el festival con el tag #SOS48.

La organización este año también suspende por el tema de los horarios. No ya sólo por los solapes, que por suerte los que vayamos al Primavera este año lo que nos hemos perdido podremos verlo, si no por la lamentable repartición de DJ’s por días. El viernes fue buenísimo, habiendo la organización repartido a DJ’s y bandas de corte electrónico e indie por carpas y escenarios, pero el sábado, o te gustaba la electrónica, o estabas fuera. Nunca antes habíamos echado tantísimo de menos una carpa de indie-rock más puro, como hay en otros festivales como en el FIB. ¿Tan difícil es poner una carpa similar a la Jack Daniel’s, pero con musicón como la que pinchó Amable el viernes? ¿Una carpa similar a la (dependiendo del año) Mustang/Movistar del FIB? Por falta de presupuesto no creemos que sea… En Long-Brit nos ofrecemos a montársela para el año que viene… ; )

Otro tema que tampoco nos gustó fue el sonido en el escenario principal, el Estrella Levante. A partir de aproximadamente un poco antes de la torre de sonido, el sonido era muy deficitario, llegando incluso a mezclarse en algunas fases con el del Jagermeister, escenario de dimensiones más reducidas, pero que por cómo estaba montado (más cerrado, con paredes/puestos/mijitorios laterales), su potencia de sonido era mayor a más distancia. El Estrella Levante es un escenario muy grande, y muy abierto, produciendo que el sonido se disperse bastante más lateralmente, y carece de torres de repetición. Para poder disfrutar plenamente de un concierto, tenías que colocarte muy delante, y en ocasiones dada la gran cantidad de gente que asistía, era muy difícil.

Pero aparte de decir las cosas mejorables, también debemos de citar las fortalezas del bautizado en Long-Brit en su día como “pequeño gran” festival. El cartel fue excelente. La oferta de puestos de comida, inmejorable. El personal y voluntariado, amabilísimo y entregado. Los servicios mínimos, en ningún momento se vieron comprometidos como sí hemos presenciado en otros festivales, aunque el sábado en la entrada de la zona VIP se hizo un sospechoso charco… ejem.

Por lo demás, en la faceta más artística, el festival estuvo muy correcto. Las iniciativas de arte y sostenibilidad como otros años fueron bastante interesantes, aunque debido al poco tiempo nos fue imposible disfrutarlas plenamente como sí habíamos hecho otras ediciones. Tampoco pudimos asistir al auditorio, aunque tampoco nos interesaba ya que la mayoría habíamos visto ya otras veces a Patti Smith o These New Puritans, y otros conciertos, como Albert Pla, tampoco eran santo de nuestra devoción. Así que pasemos a lo importante, los grupos:


VIERNES 6 de MAYO

Malditos solapes. Lo primero estaba hecho, llegar a Murcia tras el curro, check-in y ducha rápida en el hotel, recoger la acreditación y para adentro. Malditos solapes, porque sólo pudimos ver empezar a Manel, y aunque personalmente hubiese preferido haberles visto antes que The Kooks, acabamos yendo a ver la banda del barbilampiño Luke Pritchard, ya que a los catalanes los veremos en el PS2011. Gran error.

A pesar de las fuertes desavenencias entre redactores de Long-Brit acerca de este grupo, pienso que The Kooks, reconociendo que tienen algunos buenos temas, se ha aprovechado de manera brutal del hype que fue la música indie-rock británica sobre los años 2004-2006, y de una manera magistral se subió al carro del mainstream, justificando su viaje con como digo, grandes composiciones, pero sin convencer en los directos. Así lo vi en el FIB 2006, y así los vi en el SOS 2011. Digo ver, porque oír, poco se escuchaba con los cánticos y gritos de las fans femeninas cada vez que Justin Bieber Luke Pritchard se movía.

Grandes canciones como She Moves on Her Way, Ohh La o Do You Wanna hicieron su efecto entre el público asistente, himnos para bailar y gritar. Una mezcla de Sea Side a piano con un nuevo tema del próximo álbum de los de Brighton encandiló a sus fans, quienes religiosamente digirieron los nuevos temas que presentaron en directo. No estaban mal, habrá que volver a escucharlos, pero pienso que están perdiendo poco a poco esa identidad garajera gamberra de su primer álbum. Otras canciones imprescindibles en cualquier concierto de los Kooks, como Mr.Maker o See the Sun, las obviaron en su repertorio, despertando la indignación de muchos asistentes que lamentaban que el concierto sólo durase 50 minutos. Empezó de día, y acabó de día.

En esos momentos existió una triple posibilidad. O bien reponer bebida e ir a Triángulo de Amor Bizarro, o reponer bebida y asistir a Yann Tiersen, o reponer bebida y empezar a hacer cola para el auditorio y ver These New Puritans. Escogimos erróneamente la primera. Erróneamente, porque TAB los habíamos visto ya en el VigoTransforma, y no nos sorprendió con nada nuevo, así que volvimos a reponer bebida y fuimos a ver acabar Yann Tiersen, quien junto con su banda firmó un concierto excelente pero preferible de ver en un auditorio cerrado. Con los problemas de sonido del escenario Estrella Levante, la suave música del francés, y 40.000 personas más, se hizo una tarea cuanto menos imposible disfrutar de los matices a los que nos tiene acostumbrados el autor de la maravillosa banda sonora de Amelie.

Sobre las 22.05 comenzó en el escenario Jägermeister la actuación de Arizona Baby, el carismático grupo que parece sacado de una peli de los Cohen. Bastante bien, desplegando su repertorio, y la voz de Javier Arizona destacando sobre las cabezas de un gentío que egoístamente estaba ya más pendiente de lo que venía en el Estrella Levante que de disfrutar de los ritmos sureños de los vallisoletanos.

Y si hubiéramos hecho cola en el auditorio, hubiéramos escuchado a These New Puritans con un coro (nos comentaron que el de Murcia) fusionando su rock con los sonidos más clásicos. En lugar de ello, nos dirigimos al escenario más grande para poder encontrar un sitio decente y escuchar a Vetusta Morla como se merece. La curiosidad por ver a los de Tres Cantos recaía más en conocer en directo los temas de su nuevo disco. Un día en el Mundo está ya extenuado en los altavoces de cualquier escenario, y lo que habíamos escuchado esa misma mañana en Radio3 había sido un aperitivo muy pequeño pero suculento.

El primer tema fue Los Días Raros, una declaración de intenciones de lo que va a ser su nuevo disco, manteniendo el estilo que les ha hecho famosos, pero con la cabeza más asentada y mayor capacidad para haber realizado un LP más coherente y lineal que el anterior. Se fueron sucediendo algunos de los últimos temas, intercalados con joyas de su primer disco como Copenhague, Boca en la Tierra… Gran concierto, pero que dejó un poco fríos a muchos de sus fans; comenzar con nuevos temas que la gente no conoce y no puede cantar es una apuesta muy arriesgada, y para asegurarse el reintegro, hay que acabar al menos con Salvese quién Pueda y Valiente. Vetusta Morla se llevó el reintegro para muchos de sus fans; para mí, ganó la apuesta claramente. Ganas de volver a verlos en una sala.






Corriendo nos vamos al escenario Jägermeister; suerte de que funcionan los SMS y los grandes amigos han conseguido bebida para todos, porque era llegar y estar empezando Two Door Cinema Club, una de las bandas más esperadas desde que el año pasado en su gira reventasen el escenario del FIB a base de guitarrazos y hitazos. Codazos, saltos y muchísimo desmadre se sucedían con cada tema, coreados por el respetable hasta la extenuación. Se tiraron minis, jerseys… pero nada era suficiente para bailar a los ingleses, quienes a ratos parecían Vampire Weekend, otros ratos se habían encarnado en los Strokes, punteos de Bloc Party Espectacular.

Por algo es uno de los grupos más solicitados en las discotecas de corte más indie y rock de nuestro país. El éxtasis se alcanzó con el tema I Can Talk, cantado por todo el público, y bordado como broche final para una de las grandes bandas que pasaron por La Fica el fin de semana.



MGMT comenzó como un reloj en el escenario Estrella Levante, y pasó lo mismo que en La Riviera esta temporada. Desplegaron su mejor arsenal, en ocasiones psicodélico, en otros momentos más intimista, y los fans de sus tres éxitos no lo entendieron. Kids (tocada al final), Time To Pretend (tocada al principio) y Electric Feel son tres grandes temas, pero que no representan para nada la trayectoria del grupo, y los asistentes al festival que esperaban un Electricfeelkidstimetopretend de una hora de duración salieron decepcionados, entre el repertorio sonoro y el directo tan lamentable que se marcaron los antaño Management. Poco movimiento sobre el escenario, no transmitieron nada vibrante, y volvieron a convertirse en un pufo, demostrando que los escenarios se les siguen quedando grandes aún hoy por hoy.



Trentemoller era electrónica, y su apuesta no nos convencía, así que aprovechamos para descansar, cenar y conocer la otra cara del festival, el parking del Eroski, el cual este año se ha visto desbordado por asistentes al SOS, murcianos y curiosos, que aprovechando la permisividad policial, se convirtió prácticamente en un macrobotellón. Sin duda el mejor lugar para sentarse, tomar tranquilamente unas copas y fumar unos pitis sin agobio, comentar lo visto y repasar lo venidero. Los Bloody Beetroots ya los habíamos visto y directamente pasamos a ver en el Jägermeister We Have Band, una de las sorpresas para mí del festival.


Con una indumentaria un tanto pintoresca, los londinenses salieron a comerse hasta el último tomate de Murcia. El disco me parecía bastante bueno a priori, aunque en mi opinión le faltaba enganche, algo que en directo sobró desde el minuto 1. Música dance electrónica con reminiscencias ochenteras y poperas inundaron el escenario pequeño para deleitar al público con sintetizadores y melodías aplastantes. Muy buenos, y sorprendentes.

Y sería a las 4 cuando vendría otro bombazo. Amable se puso en la mesa para hacer lo mejor que sabe, mezclar. Y asistimos a una de las mejores sesiones que hemos escuchado, sin duda la más completa de Amable hasta la fecha (sólo le habíamos visto en Razzmatazz, Low y SOS 2010), con la clásica última media hora donde las mezclas se vuelven crema y realiza un carrusel por todos los temazos de los grupos que asisten al SOS. Brutal.

El viernes, asistimos también sobre la marcha al final del acústico de Second en la carpa Jack Daniel’s (cierre con Rincón Exquisito tremendo con toda la carpa saltando), y al acústico de Lori Meyers, en el que Noni nos ofreció un entrante de lo que vendría al día siguiente.






SÁBADO 7 de MAYO

Después de una buena comida regada con licores y gin-tonics, volvimos al festival con sospechas acerca del final electrónico del mismo… y como pudimos constatar, no nos equivocábamos.

Después de ver el día anterior la infernal cola en el auditorio, ni nos lo planteamos esta vez, así que a las 19.45 (lo sentimos por Varry Brava) estábamos dispuestos a ver a Second, quienes dos años atrás en el mismo escenario nos habían dejado tan buen sabor de boca. Los nuevos temas de su disco salieron poco a poco del horno, demostrando que es una banda de directos, y que cada vez le ganan más el pulso al castellano (sus dos primeros discos, con los que tuvieron gran éxito, eran en inglés. Ya llevan tres en castellano). Se notaba que estaban en casa, y Frutos entre su gente.

Sin casi verlo acabar, quisimos ver empezar Hola A Todo el Mundo (HATEM). El folk que despliegan parece procedente de otro país, es tremendo el nivel que están demostrando estos madrileños. Y dos canciones más tarde (malditos solapes) de nuevo al escenario principal para ver uno de los platos fuertes, White Lies.



Personalmente fue decepcionante, quizás por las altas expectativas dadas las últimas críticas y los buenos comentarios que suscitaron su último concierto en Madrid en la sala Heineken, pero exceptuando los grandes temas Death y To Loose My Life, la banda de Londres no consiguió transmitirme absolutamente nada, a pesar de los esfuerzos de su diminuto cantante en emular la voz de Ian Curtis en cada canción, confirmando las inevitables comparaciones que acompañan a la banda desde sus orígenes. Por supuesto a mejorar el directo no contribuyó el sonido del festival, que entre que era de día (se escucha peor de día que de noche por la humedad del ambiente) y que no se oía bien...


A las 21.50 empezaba en el Jägermeister Mujeres, decidimos no verlo ya que los disfrutaremos en el Primavera Sound, y en su lugar, recargamos y esperamos pacientemente a que la banda de Tom Smith ocupara sus lugares en el escenario. Editors firmó un buen concierto, con un buen setlist, pero en esta ocasión el sonido rozó lo grotesco. Tom Smith parecía que con cada canción se ahogaba, y los lamentables altavoces impidieron que pudiéramos disfrutar de la gravedad de su voz, rasgo característico de la banda. Sólo estábamos cerca de la torre de sonido, entre el escenario y la misma, y sólo puedo preguntarme cómo lo escucharían las miles de personas de detrás de mí. Racing Rats, Munich, Papillon o The End Has a Start sonaron entre los gritos de miles de fans con cada acorde.



Una auténtica pena lo del sonido, porque hubiera sido un concierto brillante, aunque no llegó ni de cerca al nivel del concierto de la última edición del Low Cost, en el que la plaza de toros ayudaba a la gravedad de la música.

Everything Everything tendrá que esperar también a Barcelona. Entre Editors y Suede sólo había unos 20 minutos, tiempo suficiente para volver al campo base del Eroski y recargar energías. Gracias a que Suede se retrasó (alguien de la organización nos dijo que había habido problemas en el aeropuerto de Madrid), mientras que hacían la prueba de sonido nos dio tiempo a volver a probar la parte VIP/backstage, donde las copas y la cerveza eran más baratas, había sillones y bancos con mesitas estilo Lounge, y un puesto de Jack Daniel’s donde preparaban auténticas hamburguesas estilo Tennesee para comértelas al lado de los artistas, músicos y productores que habían ido al SOS.





Salimos justo al escenario principal con Brett Anderson en el escenario. ¿Y qué fue Suede? Para el que aquí escribe, antológico, sólo por el pedazo de historia britpop que pudimos ver en Murcia, porque lo que era el sonido, volvía a ser deficiente, y los guitarristas que acompañaban a Suede estuvieron algo perdidos en algunas composiciones. De cualquier modo, Trash y So Young fueron espectaculares, con un Brett Anderson entregado al público, dando lo mejor de sí mismo, demostrando porqué son y serán grandes. Echamos de menos a Bernard Butler con sus grandes riffs de Telecaster, pero lo que hubo en ese escenario fue suficiente para ponernos los pelos de punta a muchos de los asistentes, casi todo el festival concentrado en la explanada del escenario Estrella Levante.

Cerraron la actuación con, como no podía ser de otro modo, Beautiful Ones, la única que parecía que se conocía el grueso del público.

Sobre la 1 fue el turno de !!!, pero después de ver el sonido tan lamentable con Suede, nos fuimos a primera fila del Estrella Levante para ver en condiciones a Lori Meyers. Después de su conciertazo en diciembre en la Riviera (y que después compartimos con ellos fiesta y cabina en Boom! Indie Disco), esperábamos un directazo, y así fue.



Los Lori Meyers con este concierto se han quitado la espina de su último disco, en el que tanto ellos como su productor fueron criticados hasta la saciedad, ya que el concierto estuvo compuesto principalmente por temas de Cuando el destino nos alcance, aderezado en momento clave con los himnos “Tokyo ya no nos quiere”, “Ham ‘a’ Cuckoo”, “Viaje de Estudios” o “Dilema”. Echamos de menos algún tema más del segundo disco, Hostal Pimodán, pero es lo que tienen los festivales, actuaciones concentradas e intensas.

Show memorable, finalizando con “Mi realidad” y “Alta Fidelidad”, con un Noni descamisado mirando desafiante al cielo de Murcia, sabiendo que como grupo español han estado más cerca de la gloria que otros grupos internacionales en un festival que a priori era territorio britrock. Muy grandes.







Y para Long-Brit se acabó el festival. A partir de ese momento se produjo un sonambulismo entre escenarios electrónicos, carpa Jack Daniel’s cerrada, SOS Club. En ocasiones parecía la pista central de Scorpia, otras veces estábamos en una rave… Lamentable la organización del SOS que no contempló ninguna otra solución para el público que no ama el electro.

Los Zombie Kids hicieron lo mejor que sabían hacer, pero sin sus cuatro paredes de la sala Heineken parecía que estaban desnudos (literalmente) y desubicados, sin dar ninguna posibilidad a la gente de entender lo que hacen. Y Tiga y Crookers… más de lo mismo, así que visitamos en el SOS Club a nuestros amigos Kill The Hipsters, que pincharon una gran sesión, alternando a partes iguales el baile, el electro y esas canciones que les han hecho famosos. Y digan lo que digan, el cierre del SOS se hizo con la canción del “Tiburón”, cuando el resto de escenarios ya estaban a oscuras.



En definitiva, gran festival, aunque los errores y problemas de sonido, horarios, descompensación de grupos entre días y cobertura móvil empañasen un fin de semana magnífico.




Todas las fotos tienen los derechos reservados, y han sido cedidas a Long-Brit Magazine por cortesía de Miles Dufrasne (Robin Masters), realizadas para la web Underscore. Gracias también a Irene SanCab y Sarita Pérez por la cesión de tres fotografías.

9 comentarios:

JRGE dijo...

muy buena la crónica, Galdo!!!

leyendola no me arrepiento de no haber ido, la verdad!! yo hubiera visto a Yann Tiersen y a Patti Smith pero teniendo en cuenta los problemas de audio y el tema auditorio... me hubiera quedado cn las ganas... :$

próxima parada: #PS11

Alberto dijo...

Me ha gustado la cronica ;) Vi menos conciertos que vosotros pero los que vi coincidimos en todos y macho y en todos acertais mi opinion, hasta en los problemas de sonido y cobertura. El que me pida opinion ya se lo que tengo que enviar.

Rosalía R. dijo...

Coincido en gran medida con la crónica, además de que vimos prácticamente lo mismo (de lo único que me arrepiento es de haberme perdido a Standstill con Rooom! y de haberme tragado a los Kooks, que se me hicieorn eternos...).
Eso sí, Trentemoller, de lo mejor, junto con Suede y WHB...por no hablar de los Arizona! qué ganas de otro festival! (pero por favor, con mejor sonido)
¡Saludos!

Galdo dijo...

Gracias por los comentarios! La verdad es que tienen todavía algunas cosas que mejorar... aunque la mayoría de la gente salió muy contenta.

Y sí, Rosalía, lo de perdernos a Standstill fue una faena, pero entrar al auditorio... era muy dificil, aunque estuvieras varias horas haciendo cola...

Saludos!

lu dijo...

Fer, sinceramente, a veces me da la impresión de que asistimos a conciertos diferentes...

TOM SMITH estuvo grandioso como solo él es. Yo estaba en tercera fila y te puedo asegurar que le escuchaba perfectamente y que en muchos momentos resultó hasta conmovedor.
Y como yo, pensaba la gran mayoría, que les pareció, junto a Lori Meyers, lo mejor de este SOS.

Donde me pareció lamentable el sonido fue precisamente en el Low Cost, donde además te recuerdo que les falló varias veces, una de ellas en No Sound But The Wind, como ya conté en su día en la crónica...
En fin..., está claro que de un mismo concierto se pueden sacar muchas y muy diferentes conclusiones....

Galdo dijo...

Está claro que cada uno tiene su punto de vista, pero precisamente lo que tú dices es lo que digo con Lori Meyers, que o pillábamos buen sitio o la calidad del sonido y del concierto iba a ser malísima. En ningún momento digo que el concierto de Editors fuera malo, sino que los altavoces de lo malos que eran jodieron "un concierto brillante" (sic).

Lo que es lamentable es no poder moverse de las cinco primeras filas porque se va a escuchar regulero... y esa es una de las cosas que tienen que mejorar para el siguiente año si quieren estar a la altura de otros festivales ya consagrados.

Galdo dijo...

Ah! Y desde luego me quedo con el del Low Cost a pesar de los cortes en el sonido, para que veas cómo lo escuchamos algunos, y estábamos delante de la torre de sonido...

Y no te cabrees con tus compis Long-Brit que hemos sido buenos, por ahí a tu amado Tom Smith le han comparado con una versión granjera de Justin Timberlake... y del concierto ya ni te cuento... jajaja ; )

JRGE dijo...

Chavales, haya paz...!! jajaajj!

Festivales masificados y tan baratos..., por algún lado tenía que cojear la perra...

galdo dijo...

Por problemas con blogger, se han borrado el resto de comentarios... :(