26 de julio de 2011

LBm Crónica: Heineken Jazzaldia, un Escenario Verde de luces y sombras.

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La edición de este año del Jazzaldia se podría resumir de la misma manera que el parte meteorológico durante estos últimos dias de festival: cambiante e impredecible.

Como siempre, y debido a la difícil tarea de desdoblarse para ver los múltiples conciertos alojados en cada uno de los escenarios repartidos por la hermosa San Sebastian, prestamos mayor atención a lo sucedido en el Escenario Verde, nuestro preferido.

Era jueves, había caído una impresionante lluvia por la mañana en Donosti y el director del festival nos mandaba una viso por twitter: NO VA A LLOVER. Pues efectivamente, aunque no sabemos si porque es pariente de Mario Picazo o si simplemente y como él argumentaba, es su experiencia en estos últimos 30 años de festival, así fue, no llovió y pudimos difrutar del Rey del Blues en plenas condiciones.
Miles y miles de personas se agolparon aquella tarde sobre la Zurriola. No quisiera fallar por atrevido, pero si el año pasado con Patti Smith estuvimos sobre los doce mil espectadores, esta vez estoy seguro que sobrepasamos con creces los quince mil asistentes.

Una larga introducción por parte de toda la banda que acompañaba a B.B. King nos puso en antecedentes. El Rey del Blues con 85 años, no está para muchos trotes. Salió como bien pudo, acompañado hasta la primera fila del escenario, le colocaron una silla. El respetable se retorcía de gusto ante tan magnífica leyenda y entrañable persona. B.B. King desborda simpatía y aún casi sin fuerzas para ello, ahí estaba él tirando púas al público en un gesto de empatía que le honra.
Comenzó a tocar sentado con su guitarra (su amada Lucille), la gente en la Zurriola estaba entregada, poseída. Nosotros también, no era para menos. Con Rock Me Baby y When The Saints Go Marching in... nos terminó de convencer a todos.
Terminó el concierto y comenzó a diluviar. Era el momento de comentar los detalles del directo. Concluímos, como parecen hacerlo también muchos medios, con que la actuación del Rey del Blues será una de esas que serán recordadas por mucho tiempo. Sin embargo, un caché tan alto y la sensación de que King ya no está para dar ninguna lección técnica de guitarra, nos dejó un regusto amargo. Al fin y al cabo, es un músico camino de los noventa años. Tocar la guitarra, lo hizo a cuenta gotas. Pero..., ¿se le podía pedir más?. Seguramente no. Dió lo que podía y por ello no estubo obligado a más (bravo!).

Tras B.B. King y aguantando el diluvio, ahí estuvo un renovador del concepto soul. Aloe Blacc dejó muy buenas sensaciones y un notable alto en un nuevo directo en el que demostró que rap y soul pueden ir unidos de la mano. Unidos de la mano y no sólo eso, si no que el músico norteamericano presenta un directo de una elegancia impecable. Fue en 2010 cuando con su album Good Things, llamó la atención de la crítica y reclamó para él un puesto de honor en la nueva ola de raperos norteamericanos alejados del horrible mundo de cadenas de oro y videoclips de tías con pechos enormes. En el escenario Frigo del Jazzaldia, muchos descubrieron un nuevo talento al que a partir de ahora, deberemos seguir muy de cerca.

Llegaba el Viernes y con él, el día enmarcado dentro del más puro género indie. Un día en el que salió el sol y sin embargo, nos quedamos algo fríos con los dos grupos programados para el bonito escenario Verde de la playa de la Zurriola: Vivian Girls y Dean Wareham (interpretando Galaxie 500).

Está claro, que el guiño del festival hacia una mayor amplitud de géneros, lleva años siendo un rotundo éxito. No obstante, tenemos la sensación de que en lo suyo, el jazz, aciertan siempre. En el cartel del Verde, parecen flojear en ciertas ocasiones a la hora de confeccionar un cartel de garantías (y desde luego no creo que sea por falta de presupuesto). Sí, ya sabemos que este año y pico atrás, han salido grupitos de chicas con sus guitarras y su nueva propuesta enmarcada dentro del punk. Era una tendencia evidente pero no por ello de resaltada calidad. El trío de Nueva York tiene pegada, fuerza, contundencia y simpatía. Pero son una banda de relleno para un gran cartel festivalero de ese mismo género. O para eso, o para tomarte unas cervezas un viernes por la noche en una bareto de Malasaña al lado de tu casa. Poco más. Puede que incluso, La Sera, el proyecto en solitario de una de ellas, la pelirroja y encantadora Ramone, hubiera supuesto un concierto algo más interesante. Ni fú ni fá.

Un poco después pudimos ver a Dean Wareham interpretando temas de su antigua y célebre banda, Galaxie 500. Alrededor de 3.500 personas se reunieron en la playa para ver cómo Dean rescataba junto a otros tres músicos, entre ellos su mujer y Miguel M. Matallin (guitarrista del grupo valenciano Polar), las grandes canciones de Galaxie 500, en especial, las de su mejor album, Today. Miles de capas de sonido y un pop atmosférico de gran calidad se presentó ante nosotros esa misma noche en Donosti. La inactividad de Dean durante tantos años se nota y se comprende, por eso y aunque su voz parece no estar tan afinada como antaño, le damos el aprobado.

El sábado subió bastante el nivel. Era el día grande en Donosti, era el sábado en el que todo el mundo saldría de fiesta si o si. El cartel de ese día en el Escenario Verde no podía ser más idóneo. Empezábamos con los británico-navarros Crystal Fighters y su electrónica potente y extrovertida. I Love London sacudió las ganas de bailar de los más jóvenes. Xtatic Truth y Plage, pusieron el broche perfecto a un directo más que correcto.

Después, el plato fuerte y gran acierto de la organización, los australianos Cut Copy. Vaya directo, vaya nivelazo, qué energía, qué manera de ponernos a bailar!. Presentaron sus nuevos temas pertenecientes al recién estrenado Zonoscope, su tercer album. Sin embargo, brillaron con los pertenecientes a su mejor largo, In Ghost Colours, su segundo trabajo.
Hearts On Fire, Lights and Music o Take Me Over, fueron los puntos más calientes de un directo absolutamente brillante. Estos australianos han hecho méritos para ser elevados a la categoría de auténticos herederos del mejor tecnopop de los años 80. OMD y Talking Heads estarían muy orgullosos de ellos. Sobresaliente.
Seguía lloviendo en la capital guipuzcoana y el cierre del Escenario Verde lo ponían Dawes y Jackson Browne. No muchos fuimos los valientes que desafiamos a la lluvia y el viento aquella noche. Yo no me podía permitir quedarme sin ver a Dawes. Más que nada, porque era mi principal motivo para asistir a la 46 edición de este fenomenal Heineken Jazzaldia. Los californianos, con unos cuantos compatriotas en las primeras filas, brindaron un emocionante concierto. Llovía y llovía pero nadie se iba. Es más, seguían llegando valientes. Su folk rock se aleja bastante de la monotonía que rinden otras muchas bandas de su misma especie. A veces tienden al country, con baladas sureñas como That Western Skyline. Otras, arrancan con auténticos himnos pegadizos. Canciones como su esperada When My Time Comes, que puso el cierre a una actuación que rozaba el sobresaliente, agitaron y contonearon los rígidos troncos de los espectadores clavados bajo sus paraguas.
Tal debió ser la aceptación y el nivel mostrado por la banda, que cuando quise ir a comprar su último cd al puesto que la FNAC pone como cada año al lado del Kursaal, ya estaban todos agotados. Jonathan Wilson se unió a la fiesta con su guitarra en los momentos finales y junto a la calidad vocal de los californianos, puso la nota más alta del Escenario Verde junto a los ya comentados Cut Copy.

Entre Delta Spirit y Wilco, se adivina una banda de Los Angeles llamada Dawes, con dos discos en su haber. Seguramente no será la última vez que hablemos de ellos en este blog porque nos gusta mucho su música, su directo redobla el valor de sus discos y parece que formarán parte de la grabación del próximo proyecto de Jackson Browne, el hombre encargado de cerrar la 46 edición del Jazzaldia en lo que a la playa de la Zurriola se refiere.
Y el cierre a cargo de Browne fue hermoso. Acompañado por Dawes, regaló un recital para los cincuentones allí presentes. Muchos de ellos, aún con el recuerdo dulce de un lejano Running On Empty en sus cabezas. Pop adulto y para masticar sin muchos comederos de cabeza. Simplemente un recital que ni tan siquiera el mal tiempo pudo oscurecer.

El año que viene volveremos sin pensarlo aunque esperemos que nos acompañe algo más el tiempo.

@JRGE09



4 comentarios:

Pedro R. dijo...

¡Tremendísima crónica! Coincidimos en todo, incluso con el tiempo que hizo.

JRGE dijo...

jaja! jodio tiempo,eh!

lu dijo...

gran crónica George! el tiempo¿?... es lo que tiene el norte;)

JRGE dijo...

ya, pero es que hacia no se cuántos años que no caía tanto en Julio en el Pais Vasco...!!! ha sido un canteo...