18 de noviembre de 2011

Clem Snide, un ukelele y un paseo a orillas del río Ebro

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Decía Montesquieu que "la mayoría de las veces, el éxito depende de saber cuánto se ha de tardar en lograrlo". Clem Snide es muy posiblemente una de esas bandas que nunca lo ha sabido, pero que ha logrado mantenerse a lo largo de sus más de diez años de trayectoria gracias al trabajo, la honestidad y unas inmensas ganas de hacer buena música. Aunque a veces, en esto de la música parece como si existiera alguna clase de interés oculto e imperceptible capaz de hacer que algunas bandas lleguen hasta la cima y otras se queden incomprensiblemente en la mitad del camino.

Pero diez años no son nada. Y mucho menos diez discos que no han pasado desapercibidos para sus fieles seguidores y que no dejan de sorprender a todo aquel que los descubre tardíamente por vez primera.

Encabezada por la profunda y maravillosa voz de Eef Barzelay, líder y alma mater de este cuarteto afincado en Nashville, Clem Snide se enmarca en lo que podríamos catalogar como "country indie rock", tres géneros en uno solo, tres formas distintas de entender y transmitir que brillan con luz propia en cada uno de sus temas.

Comenzaron su andadura en Boston a finales de los '90 y poco después aparecían en escena sus dos primeros grandes trabajos: 'Your Favorite Music' y 'The Ghost of Fashion'.

Años más tarde, en 2004, desnudaban su alma en el excelente 'End of Love', en el que se incluyen hits como Weird, Made For TV Movie o el tema homónimo que da nombre al disco.

En 2006 llegaron los problemas económicos y con ellos el parón y la posterior ruptura. Eef decidió seguir entonces en solitario con un gran trabajo personal, pero bastante alejado de las bases que había sentado con sus colegas de Clem Snide.

Para alegría de todos, en 2009 volvían a unirse y fruto de esa unión nació 'Hungry Bird' en el que suenan temas tan magistrales como Pray o With All My Heart. Y ya por fin en 2010 sorprendían con 'The Meat of Life', un álbum de auténtico sobresaliente (para mí el mejor hasta la fecha), en el que dejaban constancia de que lo suyo iba muy en serio. En su tracklist podemos escuchar auténticas joyas como Denver, I Got High, la jovial BBF, la profunda Song for Mary, la conmovedora Please o la sublime Walmart Parking Lot. Este disco es absolutamente imprescindible en cualquier biblioteca musical de primera división.

Si todavía no los conoces, yo de ti no esperaría más. ¿Por qué? Porque dentro de su extensísimo repertorio encontrarás temas que van desde la más inmensa nostalgia al country más puro y desenfadado con un toque indie que lo hace elegante, fino y diferente, donde cada instrumento aparece en el momento adecuado, desde las guitarras o los bajos hasta el piano, el violoncelo o los trombones, que se dejan acariciar por las brillantes letras que da forma la voz de Barzelay.

Muchos se echarían las manos a la cabeza si los comparase con artistas del calibre de Wilco, pero creo que si los escuchas unas cuantas veces te darás cuenta de que Clem Snide es una grandísima banda que nunca tuvo ni el reconocimiento merecido ni el lugar que debería ocupar.

Han estado hace poco por España celebrando el aniversario de su primer trabajo y han hecho una parada en Zaragoza donde han grabado el tema Grace para el programa Heinken Urband Beats. Barzelay, su ukelele y un paseo por el Ebro. Un verdadero placer sólo para los oídos más exquisitos.

2 comentarios:

JRGE09 dijo...

Lo de Wilco se te ha ido de las manos... mucho!! jajjjaaj!

LU dijo...

Hombre es que Wilco es Dios, lo sabemos. Pero a estos tíos nunca se les ha valorado como se merecen. A veces un grupo cae bien y se le endiosa cuando todos sabemos que su trayectoria no es digna de tal reconocimiento...