12 de enero de 2012

LBm Crónica: The Pains of Being Pure at Heart: Pure Pain in the Heart

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Dice el refrán que "lo bueno, si breve, dos veces bueno", pero en este caso debería ser ampliado a lo malo. O al menos a lo insulso, mediocre o fútil. La audiencia que confluyó el lunes 9 de enero en la sala Joy Eslava para ver a The Pains of Being Pure at Heart no pudo sentirse menos que defraudada por uno de los hypes del año, con sendas publicaciones muy bien consideradas entre la crítica especializada y con buenas referencias de sus directos.


Los que asistimos al concierto de los neoyorquinos presenciamos una actuación propia de amateurs, con aires de patio de colegio. La condición de indie o rock alternativo no te exime de saltarte las normas del directo, a menos que salgas a cortar cabezas. El grupo apareció cruzando el escenario mirándose los pies al caminar y abrió con tres medios tiempos que dejaron al público sencillamente... frío. Ni el sonido de la sala (siempre a la altura), ni el aforo completo, ni las ganas de fiesta y el calor del público español despertó en el quinteto el más mínimo interés por dar una propuesta de calidad. Desde el piso superior se veían cabezas inmóviles, miradas de incomprensión, mucha charla y barras confluidas.

En el escenario, un activo Kip Berman nos otorgó un par de momentos eléctricos que, ni por asomo, colmaron a una audiencia que, con vítores, le indicaba el camino a seguir. Incluso sus líneas con la teclista asiática Peggy Wang que tan bien funcionan en los álbumes de estudio resultan inocuas en el directo. Por no hablar del bajista, el batería y el guitarra solista, el cual podría haber tocado desde el camerino sin que esto hubiera afectado un ápice a la actuación.

Si esto fuera una novela de Oscar Wilde se llamaría: “La importancia de llamarse The Pains of Being Pure at Heart”. Arrastrados por el fenómeno indie, parece que se puede ensalzar a una formación que no trasmite (porque es indie), que no sabe tocar en directo (porque es indie) y que se permite tocar 50 minutos con un bis de 10 (porque es indie). Aun así, más que suficiente. Amparados, eso sí, en su trabajo de estudio y en la moda imperante.



A un grupo al que se compara con My Bloody Valentine, Ride , The Jesus and Mary Chain o Teenage Fanclub  y que se autoproclaman los “U2” del indie, se les exige lo que se espera de ellos.

Espero no haber herido la sensibilidad de ninguno de los asistentes. Si alguno disfrutó, que lo dudo, es probable que fuera porque nunca ha asistido a un concierto de rock de calidad...

Así que aprovecho estas líneas para avisar de la próxima gira de The Mars Volta.Puro fuego! Señores, pasen, vean y comparen.


3 comentarios:

JRGE09 dijo...

La verdad que yo les he visto dos veces y recuerdo su actuación en el Jazzaldia y me creía que iban borrachos y a tope de Kalimotxo... se equivocaban, las guitarras sin llevarlas afinadas... un show! (aunq divertido y ademas con su primer disco,.. pudiera parecer cosa de novatos)
La siguiente fue en el dia de la musica y ya no tenian excusa. Bueno, pues les volvió a pasar lo mismo!

Asi que leo tu estupenda crónica y no me sorprendo... su directo es muy flojo y lo malo es que tienen un buen puñado de canciones para remediarlo!

1abrazo!

LU dijo...

Adolescentes imberbes que se lo tienen muy creidito.... jeje

Anónimo dijo...

bueno y el guitarra solista, el pobrecito parecía que no había cogido una guitarra en su pija vida.....