14 de febrero de 2012

Las patatas bravas, las preferidas de Valle Inclán y de todos nosotros.

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Si hay en nuestra ciudad un aperitivo ilustre que acompañe especialmente bien a la caña del mediodía, ese es el de las patatas bravas.
Por supuesto, cuando hablamos de patatas bravas hay una premisa fundamental, un condicionante que distingue a un bar de raza y abolengo de una mera tasca pasa-tiempos: la salsa brava (por dios!) no es esa mezcla simplona de ketchup, mahonesa y tabasco que algunos destilan. NO, eso no!. 

Por costumbre se ha tomado en la capital, terminar la fiesta con un buen desayuno en un bar. Uno de ellos es el famoso Brillante, última parada donde ahogar la borrachera y donde las bravas, pese a famosas, no cumplen con el condicionante anteriormente requerido.

Dispuesto a que ustedes conozcan las verdaderas patatas bravas, seguimos la pista del ilustre Valle Inclán. El célebre escritor así nos lo relataba en uno de sus elocuentes diálogos de su genial obra Luces de Bohemia:

Max: Los ultraístas son unos farsantes. El esperpentismo lo ha inventado Goya. Los héroes clásicos han ido a pasearse en el callejón del Gato.
Don Latino: ¡Estás completamente curda!
Max: Los héroes clásicos reflejados en los espejos cóncavos dan el Esperpento. El sentido trágico de la vida española sólo puede darse con una estética sistemáticamente deformada.

Los espejos cóncavos del Callejón del Gato, aquellos que fijaran la idea del esperpento en Valle Inclán, no eran lo único reseñable de aquél lugar a espaldas de la madrileña Puerta del Sol. Espejos del que aún queda una pequeña muestra a la entrada ya que los originales fueron destrozados por hinchas durante un partido de fútbol (me imagino de qué equipo...).

El callejón se transformó hace años en calle, de nombre Álvarez Gato, en honor a dicho poeta de la corte de Isabel la Católica. En esta calle, paso de entrada al literario barrio de Huertas donde el Siglo de Oro se alzara bajo nombres como Lope de Vega, Miguel de Cervantes, Quevedo ó Luis de Góngora, allí residían y residen las mejores patatas bravas de la ciudad y, seguramente, de España. Incluso aseguran que su salsa está patentada y, a pesar de ello, pocos llegan a imitarla.

El nombre del bar, como no podía ser de otra forma, se titula bar "Las Bravas". Su orígen se remonta a 1933, cuando tan sólo era una taberna de venta de vinos y licores de media fama y mucho trasiego a la hora del almuerzo. Hoy en día su pulpo, su oreja, sus tortillas,... hacen de este escondite un lugar perfecto donde acompañar la caña del mediodía, y si es con "¡una de bravas!", mucho mejor. Tienen tres locales abiertos en la capital y aunque el primero y genuino es el ya mencionado de la calle Álvarez Gato, también podrás encontrarles en las calle Espoz y Mina y en el Pasaje Matheu, ambos igualmente cerca de la Puerta del Sol.

"Casi nueve de cada diez madrileños toma el aperitivo por lo menos una vez al mes y al 77% le gusta hacerlo con cerveza, seguidos de los refrescos de cola (35%), del vino (22%), del vermut (20%) y de los combinados de té (15%).

Prácticamente la totalidad de la población madrileña (96%) acompaña la bebida con algún alimento y el aperitivo favorito ha resultado ser las patatas bravas (47%), seguidas de la tortilla de patata y de las aceitunas (33%), de las patatas con ali-oli (295), de las croquetas (26%), de las patatas fritas (25%) y de los boquerones en vinagre (24%).

El estudio 'El aperitivo de los Españoles', realizado por Quota Research para Cerveceros de España, refleja también que el 45% de los madrileños prefiere disfrutar de ese momento con los amigos, el 32% con la pareja y el 20% con la familia".

(vía madridiario.es)

P.D.: otros locales recomendados: Docamar (Ciudad Lineal) y Los Barrancos (Pozuelo de Alarcón).

+info:   http://www.lasbravas.com
twitter: @JRGE09