11 de mayo de 2012

The Walkmen, Robin Pecknold (Fleet Foxes) y una dócil paternidad.

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Numerosas son ya las referencias y alabanzas publicadas acerca del nuevo trabajo de The Walkmen, grupo del que ya no vamos a descubrir nada y del que ya está todo prácticamente dicho.

Su nuevo y séptimo álbum, Heaven, trabajo de inminente publicación, sorprende por el cambio hormonal de su sonido. Y digo hormonal porque las muchas fotos hogareñas y familiares que la banda ha decidido utilizar para la promo del álbum, es el fiel reflejo de la reciente paternidad de varios miembros de la banda. Hecho, este último, que repercute en cómo los de Nueva York han cambiado su primer post-punk revival por unas texturas mucho más dóciles y cálidas.

En esa calidez emocional se instala su nuevo single, We Can’t Be Beat. Una melodía de guitarra y voz que tiene por acompañamiento estrella al dueño y señor del feudo folk norteamericano, Robin Pecknold. La considerada mejor voz de este lustro por muchos medios especializados, deja una huella en la grabación tan profunda como ilustre. Tanto es así que dicha canción bien pudiera presentarse justo al revés: la voz de Hamilton Leithauser acompañando a los barbudos de Seattle, Fleet Foxes.

Un nuevo rostro, una nueva cara, para la discografía de esta banda que a pesar de no ser del agrado de sus primeros fans, finalmente y os lo puedo asegurar, terminarán todos por levantarse, aplaudir, quitarse el sombrero y cantar...“We’ll never leave / We can’t be beat!

  

twitter: @JRGE09