7 de agosto de 2012

LBm Crónica – FIB 2012: This Is England

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Más vale tarde que nunca… lamentablemente, entre trabajos, vacaciones y jolgorio del respetable no habíamos sido capaces de hacer nuestra crónica en un tiempo razonable, pero allá va!

Poco queda ya de las primeras ediciones que revolucionaron el panorama musical independiente nacional allá por mediados de los 90 a cargo de los hermanos Morán. Es una pena, pero es así. Pau, de La Habitación Roja, durante su concierto dio las gracias a la organización del FIB, que tantas veces les había traído, y añadía la coletilla “… aquí es donde empezó todo…”. Donde empezó y donde acabó, porque lo que fue el escaparate de míticas bandas indie españolas, ha dejado paso a un festival de zona media, donde los grupos extranjeros más poperos y hype del momento se pegan codazos por el tamaño de la letra de la cartel, respetando eso sí a los grandes que cada año revolucionan el litoral castellonense. La oferta española se ha reducido considerablemente; a más de uno nos ha parecido una auténtica mofa, sobre todo si se tienen en cuenta los nefastos horarios a los que quedan relegadas nuestras bandas, tanto por situación como por solapes.

FIB 2006


Pero algo está claro, y es que el FIB es único. Ya puede batir records de pocos asistentes patrios, acusar en un gran porcentaje de público la crisis (ay, ese público español que no fue y que nos hizo más minoritarios a los que sí fuimos), pero sigue manteniendo intacto el halo místico que siempre rodea algo cuasi-histórico en los libros de las grandes citas musicales. Ese aura poco a poco y año tras año se va convirtiendo en una brisa, eso sí.

Poco quedan de las multitudinarias carpas en las que los DJs españoles no tenían reparos en hacer grandes sesiones dedicadas exclusivamente a la Spanish Crew y donde confraternizabas con los paisanos entre temazos, copas y minis de cerveza hasta bien entrado el amanecer. En su lugar, una pequeña sauna carpa esponsorizada por una marca de whiskey de Tennessee, con hora de cierre aproximada 3.30 AM, y tras ello, al tercer escenario en cuanto a tamaño para poder escuchar algo que no sea electro. Es un hecho, desde nuestro primer FIB en 2006, la oferta de estilos de música y superficies distintas ha disminuido, se ha optado por reunir al mayor número de gente en este caso en tres escenarios. Al final en esta edición, uno de los sitios donde más disfrutamos antes de la vuelta a casa era en una “haima” que habían montado con un chiringo de cócteles donde todo el rato sonaban clásicos del rock, reggae, funk e himnos atemporales indies. Un pequeño oasis de buen rollo con no más de 50 personas.



De cualquier modo, a pesar del pulso a tres bandas que nos están echando a los festivaleros (Optimus, BBK y FIB el mismo fin de semana) el Festival Internacional de Benicàssim siempre tendrá un plus en cuanto a organización, calidad de sonido, instalaciones y lugar donde se celebra.  Por algo es para alguno de nosotros el cuarto al que asistimos. Y no será el último. Aunque a este paso, en algún futuro FIB el último día antes de irnos nos den la nacionalidad inglesa.

A destacar, nos pareció magnífica la idea de los tickets con código de barras. A pesar de que en ocasiones generaba colas por la lentitud de los lectores que tenían los voluntarios/camareros (aunque siempre había camareros disponibles para los más avispados), permitió reciclar los tickets de un día para otro. Anteriormente, los tickets sólo valían para un día en concreto y las lamentaciones cuando te encontrabas varios en el bolsillo trasero del pantalón al día siguiente eran de proporciones bíblicas. Del mismo modo, engrandecemos las bondades, a pesar de que eran menos que otros años, de los puestos de comida, con una amplia selección entre fast food y typical spanish. Lo bueno de que un festival sea mayoritariamente extranjero es que a las 10 de la noche ya están todos cenados y no había prácticamente colas en ninguno.

En cuanto al cartel, nuestras impresiones son:

Jueves

Tras sacrificar Los Tiki Phantoms por conseguir las acreditaciones para el parking VIP, el primer contacto con el FIB fue de la mano de Pony Bravo. El country alternativo con tintes oscuros que realizan los sevillanos despejó la cabeza a más de uno para hacerle creer de una vez que volvía a Benicàssim un año después. Buen concierto, aunque la hora y la cantidad de público no fuera lo más acorde para nosotros, en todo momento se les notó cómodos. The Horrors no es un plato de buen gusto para los que conformamos nuestra parroquia, por lo que esperamos cómodamente hidratándonos hasta que comenzó At The Drive-In. Conciertazo breve pero intenso, justificaron que su disco Relationship of Command del 2000 sea considerado  uno de los mejores de ese año, sólo superado por joyas como el Kid A de Radiohead o el The Moon & Atarctica de Modest Mouse. Cerrando con su himno One Armed Scissor, en esos momentos colocaban el listón muy alto para las siguientes bandas venideras de los otros días.

The Horrors. Fuente.


Florence y Bat for Lashes se caían del cartel; De La Soul fueron trasladados al Maravillas. A pesar de haber invertido horas en diversas variantes de Rap y Hip Hop, fui al escenario grande más por el hecho de verlos que por escucharlos, y tras desgranar unos cuantos temas y versionar otros tantos, carpa Jack Daniels y hacer tiempo para Example. De ese modo podríamos comprobar si el hype creado por NME y tantas otras tenía base. La banda del de Hammersmith, oscuro en algunos ratos, y brillante en otros muchos, realizó un gran concierto. ¿Cómo definir su estilo? Ni idea, podría ser una mezcla de electrohouse con algo de rap; el resultado fue ante todo adictivo y cautivador para amateurs en el tema como nosotros.

De La Soul. Fuente


Viernes

A pesar de que con Zola Jesus y Miles Kane se solapaban prácticamente ambos conciertos, conseguimos llegar a ver empezar el concierto de Nika Roza Danilova, a.k.a Zola Jesus. Muy buena pinta, la verdad. No obstante, la idea de ver por primera vez a un joven e imberbe mod que se considera la resurrección de Paul Weller aún sin estar éste muerto, pudo con nuestras ganas y con las de los otros 30.000 fibers que se congregaron en la jornada del Viernes 13.
Grandísimo concierto el que nos ofreció el inglés, con un público absolutamente entregado que con cada riff de Miles vibraba y hacía que las innumerables Union Jack que se veían en las camisetas se agitaran y cobraran vida. Mr. Kane lo dio absolutamente todo, pero antes de que finalizara, unos cuantos nos movimos al escenario Trident para ver los estandartes del indierock español ese día, La Habitación Roja. Personalmente he perdido la cuenta de las veces que he visto a los de Jorge y Pau, ya haya sido en conciertos, festivales o guateques. Lo que sí que está claro es que con cada disco que han lanzado (y ya van unos cuantos) han sabido imprimir a su estilo nuevas variantes que hacen que al verles de un año para otro te olvides de los anteriores. Tocaron sus canciones más clásicas, alternados con temas del último disco, con un Jorge que cada vez que podía hablaba en valencià al reducto 100% español que nos habíamos juntado en un pequeño esquinazo del magnánimo recinto FIB. Ya teníamos ganas de canturrear algo.

Miles Weller Kane. Fuente


Con el tiempo algo justo tras comprobar si la cerveza sabía igual que el día anterior, llegamos a ver a Bob Dylan. Niños, padres y abuelos con decenas de miles de guiris, una mezcolanza de edades y nacionalidades que presagiaban que lo que veríamos iba a ser algo grande. Bob Dylan es uno de los pocos artistas por los cuales siempre he echado de menos ser absolutamente bilingüe con un oído curtido en Minnessota, para poder entender cada palabra y cada verso de sus complicadas canciones y poder hacerme seguidor suyo, porque jamás me ha cautivado a un nivel idólatra. Es quizás por ello que en ningún momento, ni mis compañeros ni yo conseguimos empatizar con la actuación del septuagenario. Una revisión de sus canciones en clave de jazz y recordando en momentos a una fastuosa orquesta del sur del Mississippi decoraba y añadía fondo a una voz quebrada por el paso de los años. Con un repertorio complicado, lejos de los éxitos que inundaron las radiofórmulas de este lado del charco, la realidad es que a más de uno de nuestro alrededor se le hizo complicado seguir el concierto de uno de los considerados genios de la música.

Con un cambio de instrumentos a toda velocidad, comenzaron The Maccabees en el mismo escenario con un ligero retraso.  La banda de la que hablamos aprincipio de año por motivo de su último lanzamiento nos dejó bastante indiferentes, a pesar de que realizaron un concierto muy digno, y desde luego para los ojos de sus compatriotas, fabuloso. Sí, es una banda simpaticona, con buenos temas y que consigue una buena atmósfera gracias a los efectos electrónicos de fondo que introducen. Pero… poco más. La realidad además es que nos fuimos a ver acabar a unos Django Django a los que os pusimos por las nubes y no nos defraudaron. Concierto divertidísimo, junto con Howler para el que aquí escribe fueron las grandes sorpresas de largo del festival. El derroche de energía que hizo la banda sólo fue comparable a las calorías que quemó el público que no dejó de bailar durante el tiempo que pudimos verles. Retazos de psicodelia, pop rock con retales electroniquillos y Jefferson Airplane de vez en cuando flotando por el ambiente. No se podía pedir más, la verdad.

Django Django. Fuente


Escuchando de fondo a Jero Romero mientras cenábamos uno de los cuatro kebabs que comimos en cuatro días (una auténtica gozada, tanto el concierto como el kebab), aguardamos con escepticismo a Bombay Bicycle Club. Nos gusta mucho el grupo, pero no acabábamos de verlos en el escenario Maravillas, y no queríamos que un grupo que pueda ser absolutamente maravilloso en un sitio como el Teatro Circo Price se convierta en un chasco como nos pasó con FleetFoxes en el Primavera Club de 2011. El resultado fue que ni fú ni fá. Lejos de transmitir emociones como en 2009 cuando les vimos en el escenario pequeño, por muchos de nosotros pasaron sin pena ni gloria, a pesar de que muchos de nosotros escuchábamos en directo por primera vez los temas de su disco de 2011 A Different Kind of Fix.

Bombay Bycicle Club. Fuente


Tras la tanda de conciertos fuimos al FIB Club decididos a montar camping para las tres siguientes horas. Virginia Díaz y Los Hermanos Pizarro de 180 grados y Melodías Pizarras de Radio3 respectivamente, y Smart, promotor y residente del Ochoymedio aseguraban diversión, buen gusto y mejor hacer a los platos. Virginia Díaz comenzó desgranando alguno de los temas que han pasado por las ondas de su programa en los últimos meses, pero los problemas técnicos de los monitores que daban a la explanada precipitaron su marcha, una pena. Los Hermanos Pizarro realizaron una sesión divertida y notable, pero el postre el viernes era lo bueno y Smart no defraudó. Con una sesión muy variada en posible previsión de afluencia masiva de ingleses al pequeño FIB Club, sonaron decenas de temas mezclados con toque Smart® que hicieron las delicias de los que por allí nos encontrábamos. Hubo incluso algún baile breakdance en el escenario al finalizar la sesión ya casi de día.

El viernes musicalmente fue un gran día, pero estaba demasiado inflado con buenas bandas y los solapes fueron imperdonables. Veáse Timber Timbre, Joe Crepúsculo o Katy B. Con que se hubieran guardado uno para cuando pinchara David Guetta, más que suficiente.

Sábado

Después de un after en nuestra casa de Oropesa con los Indiecalling, Smart y Teenidol, se hizo muy difícil llegar a una hora temprana y en buenas condiciones al festival. No en vano hubo bajas sensibles tanto el sábado como el día siguiente, pero cualquier era esfuerzo era merecido por ver a dos de las bandas más esperadas: Stone Roses y Buzzcocks.

El tercer día de nuestro maratoniano festival estaba cargado de promesas  y se planteaba como uno de los mejores días. Mientras los guiris seguían a lo suyo nosotros estuvimos abriendo boca con The New Raemon que presentaba su nuevo disco Libre Asociación (2012) y que cuadró una gran actuación ante los pocos españoles que este año abordábamos el recinto.

Por otro lado en el escenario Trident estaba una de las actuaciones del día, Buzzcocks. Una de las bandas que vivió el nacimiento del auténtico Punk Rock Británico y que ahora nos ofreció una retrospectiva a los mejores años de los conciertos de Manchester durante los 70. Absolutamente genial para una banda que lleva en activo más de 35 años.

Buzzcocks. Fuente


Le tocó el turno a Noel Gallagher´s Hight Flying Birds y acudimos sin muchas esperanzas en la división de un dúo genial. Estas cosas no suelen funcionar pensamos… Pero la sorpresa fue que para la parte creativa de Oasis si funciona, Noel estuvo soberbio, tanto en sus canciones propias que emocionaron a todo el público presente, uno de los más numerosos del festival, como las canciones originales de Oasis que estremecieron hasta al gran punki que ponía los Kebabs al fondo. Una actuación genial, cargada de sentimiento y de buen hacer, y un momento mágico cuando terminó con Don´t look back in anger, en el cual todos hablábamos inglés…

Noel Gallaguer. Fuente


El cabeza de cartel del día eran los Stone Roses, un grupo fetiche para algunos y normalito para otros. Lo cierto es que han marcado una época y tienen auténticos himnos que todas las generaciones hemos disfrutado. El concierto empezó fuerte, I wanna Be Adored es una de las grandes y ellos lo sabían. Se la jugaban y empezaron a tope, a partir de ese momento todos los incondicionales de la banda estuvimos entregados. Ciertamente el concierto fue algo plano, Ian Brown aprobó con nota pero esperábamos alguna sorpresa de una banda con la que muchos se han hecho adictos a este tipo de música.

Ian Brown. Fuente


En los otros dos escenarios tocaron Shitrobots y Matmos, grupos electrónicos con muy poco que aportar más que destrucción gratuita para los que les importa poco el tipo de música que escuchan.

Para cerrar el maravillas estaba Crystal Castles con su electrónica enfurecida y la locura descontrolada mezclada con la tremenda clase de Alice Glass que en esta ocasión no tuvo ningún accidente en el escenario, al menos no lo apreciamos. Como fiesta para cerrar estuvo bien, se trata de un grupo más de electrónica, divertido para las 4 de la mañana.

La noche acabó con Don Gonzalo en el escenario Fib Club, en el que solo quedaban españoles para variar… Muy divertido y con un detalle final para los amantes más frikis de los Cazafantasmas. (Sí, en Long Brit lo somos…)

Domingo

Cuarto día de festival, solo quedan los valientes y ninguno en buenas condiciones. Era momento de empezar poco a poco y el escenario maravillas ofrecía esa posibilidad.

The Secret Society abría el escenario maravillas presentando su nuevo disco Peores cosas pasan en el mar (2011), un disco cargado de sentimiento y letras prosaicas que hacen temblar a cualquiera. Con una afluencia de público muy limitada debido a la hora, Pepo y los suyos se marcaron una notable actuación.

Cooper les seguía y todo invitaba a estar sentado con una Heineken disfrutando del buen hacer de Alex Díez.

The Vaccines. Fuente


Tocaba levantarse porque llegaba la revolución del día (quizás demasiado pronto). The Vaccines se estrenaban en el escenario Maravillas y todos estábamos deseando volver a escuchar los temazos que llevamos bailando todo el año. Lo primero que nos sorprendió de los Londinenses fue su cambio de look radical, el año pasado en el Dcode tenían pinta de niños buenos ingleses, de hecho tuvimos la oportunidad de hablar con ellos y su educación quedó más que patente. ¿Ahora son Heavys? chaqueta vaquera sin mangas y camiseta negra, todo de libro, un trabajo cutre y asqueroso de algún representante que se cree un genio. Aunque tuviesen pinta de pringaos antes molaban mucho más. Pero dejando a un lado esto, la música que hacen estos chavales es absolutamente genial, fresca, divertida y para no parar de bailar a cualquier hora del día. El concierto fue muy bien, todo correcto y si no llega a ser porque era demasiado pronto la gente se habría entregado mucho más. Nos dejaron varias perlas de lo que va a ser su segundo disco  The Vaccines come of age (2012), y hay que decirlo, suena genial, esperemos que su estilista no intervenga más.

Mientras que en el Maravillas los Vaccines se desgañitaban, era el turno de Howler en el pequeño FIB Club. Los de Minneapolis, con un tremendísimo ciego se subieron al escenario para defender los temas de su primer largo. El concierto fue muy bueno, finalizando con su super single Back of your Neck, pero la escasez de canciones produjo que los speech del cantante entre tema y tema fueran insufribles.

Howler. Fuente


En el escenario Trident tocaba La Casa Azul, un clásico de nuestras salas que sigue llenando allá donde va. Este concierto seguramente fue el más multitudinario de los que ejecutaron los grupos españoles en este Fib. El momento de la Revolución Sexual siempre es un descontrol divertidísimo. Sonaron todos los grandes éxitos de Guille Milkyway, que irremediablemente atrajeron a una gran cantidad de ingleses, suponemos que por la música, y no por al ver a todos los españoles saltar y bailar por si estaban lloviendo pastillas del cielo.

La Casa Azul. Fuente


Como penúltimo grupo del escenario Maravillas llegó la banda que un día albergó a Ian Curtis. Los miembros de Joy Division estaban en el escenario, aunque esta vez como New Order. A pesar de su avanzada edad firmaron un concierto de diez, tocaron sus mejores temas y recuperaron perlas como Transmission, She´s lost control o Love will tear us apart . por lo que podremos decir que las hemos escuchado en directo al menos una vez en la vida, lo cual nos llena de orgullo y satisfacción.

New Order. Fuente

Se acercaba el momento que muchos de los asistentes de este día esperaban. David Guetta se subía a una tremenda plataforma montada encima del escenario Maravillas que soportaba su mesa para pinchar. La actuación no tuvo más de lo que esperábamos, totalmente en su estilo y demostrando que este hombre es grande como productor. Absolutamente innecesario y fuera de lugar, esperemos que no sea un aviso de lo que viene en los próximos años para el Fib.

David JGuetta. Fuente


El balance definitivo es que volveremos, aunque nos gustaría que la tendencia que se está siguiendo actualmente, dé un giro de 180º y volvamos a lo auténtico, a lo que hizo que el FIB fuera uno de los festivales más importantes de Europa. Por cierto, si alguien sabe cuando vienen TEED, Ham Sandwich y The Antlers a Madrid, que nos avise que nos los perdimos!



Agradecemos a los fotógrafos acreditados que hayan subido las fotos al Flickr con el tag de FIBERFIB, Iñigo de Amescua, Liberto Peiro y Oscar Tejeda