21 de noviembre de 2012

Algo nuevo, algo viejo, algo azul: The xx

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"Ella me miró a los ojos y me dijo: no puedes repetir el pasado. 
Yo contesto: ¿qué quiere decir que no puedes? Claro que puedes."

Francis Scott Fitgerald, padre de la literatura americana del siglo XX, escribió ésto en El Gran Gatsby. En este libro, quizá uno de los mejores retratos de la sociedad americana de su época, se cuenta la historia de los outsiders, botes que nadan contra la corriente, pero que pasan cuando la corriente cambia, cuando lo novedoso y rupturista se convierte en un grillete que te obliga a continuar el camino ya andado. Bob Dylan cantó en su tema "Bye Bye": 'el futuro para mí ya es una cosa del pasado'. 

Eso parece haberle pasado a The xx. Lo que en su día les dio alas y sorprendió a crítica y público, parece haberse convertido ahora en una dulce prisión, que aun que les mantenga en el estatus de grupo avant-garde de su momento, les puede sepultar para su tercer disco.




El trío de Londres no tiene un directo musculoso y adrenalínico precisamente, sin embargo, en esta ocasión, se dieron alguna licencia para alargar temas o incluso cambiar las estructuradas bases cantando “Basic Space” con una intro diferente. 

Aun así, los elementos de sus conciertos son comunes: Romy Madley con su Gibson Les Paul negra; Oliver Sim al bajo y Jamie xx como orfebre de la electrónica añadiendo 'todo lo que falta'. Él es la visión, la perspectiva y en cierto modo el espíritu del grupo, a pesar de mostrarse frío y distante como un ser inanimado y calculador tras la mesa de ritmos, en las antípodas de lo que un frontman debería ser, un anti-rock Hero. 

Pero eso precisamente son The xx, salidos del Elliott School de Londres, brindan su propia visión y su modus operandi se mantiene intacto ya sea en Reading , el Circo Price o el Primavera Sound.



Los que ya los hemos visto en más ocasiones sabíamos lo que iba a acontecer en Madrid y vimos pasar los temas sin gran sorpresa. El concierto empezó con “Angels” y luego “Heart Skipped A Beat” , y se notó que el sonido era más denso y grueso, habiendo ganado en tablas. Pero poco después, con “Fiction”, decayó un poco el ánimo, siendo una tónica que se repetiría durante todo el concierto. La dificultad de llevar una propuesta de este tipo al directo creó algunas lagunas de interés entre la mayoría del público. Eso sí, seguido de momentos de gran júbilo en los temas estrella, como "Crystalised”, “VCR” o “Islands”. Tras poco más de una hora, el grupo se retiró para volver con los consabidos bises que terminaron con “Stars”, hasta el día siguiente.

The xx tiene una gran encrucijada, no diferente al gran número de grupos encumbrados por la prensa inglesa NME o la difunta Melody Maker. Después de cabalgar la ola del hype y dejar canciones para el recuerdo de una generación (que no es poco) han recibido el indulto con su segundo disco, a todas luces una obra menor. 

Su visión del futuro representa una pesada losa creativa y estilística. Esperemos que encuentren su camino y no engrosen otro sueño británico atrapado por su pasado.