11 de abril de 2013

Braun, el ingeniero alemán que sobrevivió a una guerra para continuar fabricando radios y tocadiscos.

Antaño uno de los pioneros en sistemas de audio, hoy en día Braun vuelve a un sector del que nunca debió dejarse caer. 

Fue en 1921 cuando el ingeniero Max Braun estableció su empresa en Frankfurt para comenzar con la fabricación de componentes para radios y, a partir de 1929, amplificadores y receptores. Braun, quien fuera uno de los primeros fabricantes europeos que combinara la radio y tocadiscos en un mismo aparato, fundó su propia marca en el año 1934.
Fueron años muy duros ya que en los comienzos de esta imperial y genial empresa,  los conflictos derivados de la Segunda Guerra Mundial obligaron a Braun a abandonar prácticamente la producción para el sector civil siendo sus fábricas destruidas por completo en el año 1944. Tras ellos, el ingeniero alemán volvería a rehacer el negocio en una muestra de verdadera determinación y constancia que llevaría a sus propios hijos a tomar el relevo de tan loable hazaña. 
Estos dos jóvenes empezaron creando un modelo de empresa de bienestar para sus propios empleados. Introdujeron una revista para los trabajadores, un revolucionario Centro de Salud Braun y una moderna cafetería donde se ofrecían comidas nutritivas de gran calidad, tradiciones que han continuado hasta hoy en día.

En sus comienzos, Braun se dedicó a dos segmentos muy diferenciados. El primero de ellos, el radio/fonógrafo, había empezado a estancarse y el producto tradicional de madera noble con altavoces ocultos tras lustradas rejillas ya no suponía ningún reto emocionante para los hijos de aquel maravilloso ingeniero. El mercado era ya muy maduro y la única alternativa sería poder ofrecer algo innovador o apartarse definitivamente de dicho segmento de fabricación. 
El Dr. Fritz Eichler, historiador del arte, diseñador de decorados, director de cine y compañero de armas de Erwin Braun, uno de los hijos, fue el primer diseñador industrial que traería una posterior modernidad a la línea de productos Braun. Con ello terminarían por renovar toda su línea de radios portátiles y equipos de música.
Poco después llegaría la era del diseñador Dieter Rams, con el que Braun conseguiría incluso colocar varios de sus productos en exposiciones permanentes del MoMA de Nueva York. Fueron los últimos coletazos de la marca como diseñadora de radios, tocadiscos y unidades combinadas de Alta Fidelidad. Tras la década de los años 60, apareció el segundo y más rentable segmento de la compañía: los productos para el hogar. Un mercado emergente que traería mayores beneficios a la empresa y que vendría a completar las necesidades de una cada vez mayor clase media europea, en auge y cada vez con una mejor y más alta calidad de vida. Una clase trabajadora ansiosa de nuevas herramientas que le hicieran la vida un poco más fácil y llevadera. Robots de cocina, secadores de mano, calculadoras, relojes de mesa, cepillos eléctricos, depiladoras,... todos ellos componen hoy en día el negocio central de la marca alemana.

Sin embargo, los que fueran uno de los pioneros y más prestigiosos creadores de sistemas de audio y radios, hoy parecen volver a sus orígenes. Con un diseño realmente atractivo, un potencial técnico difícilmente superable y una imagen novedosa, Braun vuelve a interesarse por el sector de la Alta Fidelidad y nos presenta productos tan fantásticos como estos que mostramos en el presente artículo así como, otros que os dejamos en el link de más abajo (dasprogramm). 

Braun ha vuelto. Estamos de enhorabuena.




twitter:   @JRGE09 / @LONGBRIT 

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