5 de junio de 2013

LBm Crónica: Primavera Sound 2013


Se ha hecho de rogar esta vez, pero aquí va nuestra crónica de lo que fue un Primavera Sound que más que en primavera podría decirse que fue en invierno. Si anteriormente otros años el outfit estaba principalmente compuesto por pantalones cortos y camisetas, este año el denominador común fue el abrigo-parca-cortavientos-chubasquero con capucha.

Y fue una gran faena. Las zonas VIP, que desde primera hora en otras ediciones estaban a rebosar, presentaban una escena  desoladora hasta bien entrada la madrugada, especialmente la zona Adidas PRO preparada especialmente para la prensa. Y pudo ser peor, porque la amenaza de lluvia estuvo presente desde el jueves a domingo.

Quitando climatología aparte, esta edición hubo algo que realmente nos decepcionó enormemente: la diferenciación entre dos grandes zonas del festival. Por un lado, “cerca” de la entrada, los escenarios Ray-Ban, Primavera, Pitchfork y Vice; en zona intermedia el Adidas; y al fondo (del fondo) a la derecha el escenario más grande, el Heineken, y el ATP. Cada una de las zonas, por primera vez, con una zona VIP cada una. Este hecho implicaba que la organización del PS iba a meter muchísima gente y o bien, decidías pasar una parte del festival en una parte, o en otra. Las distancias eran enormes, se acabó el tener un escenario como aglutinante habitual de buenas bandas y el resto como zonas periféricas.

Pero desde casa se sale llorado (añadir cualquier participio que mejor se adapte a cada ocasión), así que vamos a empezar a contaros como vimos el festival desde el miércoles 22 de mayo. Prepararos para unas cuantas líneas llenas de clichés, eufemismos y #ranciofacts.

MIÉRCOLES

Guards

“Aliment, Guards y Vaccines. O como  empezar bien y tranquilo un festival. Aliment, de Girona, poco nos ofreció que no hubiéramos escuchado antes. Un sonido en ocasiones embarrullado dio un concierto rápido, sencillo y para toda la familia. Es de sobra conocido que la organización del PS siempre ha favorecido a los grupos autóctonos, y conocemos grupos que con una fórmula similar nos gustan más, pero para ser la primera toma de contacto con el festival fue adecuada. Pasará bastante tiempo antes de que podamos interesarnos de nuevo por los catalanes.

Guards mejoró a sus predecesores con un concierto de puro POP. No entraremos en si el sonido de los neoyorquinos tira hacia géneros como el Shoegaze o el Dream pop. Lo que sí que diremos es que con temas como Do It Again o Resolution of One hicieron bailar a gran parte de la numerosa concurrencia que se animaron el miércoles a ir al Fórum en detrimento de asistir a conciertos en sala (aunque estos conciertos, como el de Veronica Falls, comenzaban tarde y sobre plano daba tiempo a ir a todo, las colas que se iban a formar a priori y que se formaron imposibilitaban cuadrar ambos eventos). Resumiendo, buen concierto y que además nos descubrió a una de las integrantes de un grupo TOP del festival, Kaylie Church. Sin duda mejores y más enérgicos que en su álbum.

The Vaccines. Divertidos y poco más. Si bien personalmente este concierto no me decepcionó como en el FIB del año pasado (a los diez minutos ya había cambiado de escenario y estaba viendo a Howler), los de Londres pecan de tener temas muy similares y que incluso en ocasiones parecen copia de oldies de antaño pero acelerados y pasados por una fender-turbo-mix. De cualquier modo, dan lo que prometen y aprobaron con nota el tocar cuando aún era de día, cuando la imagen de los Vaccines está más ligada a la madrugada y al despiporre.

The Vaccines


Es un hecho, que Delorean mola. Pero es otro hecho que les hemos visto casi media docena de veces y que cada vez se nos hace más difícil disfrutar de las pegadizas melodías de los vascos.” GALDO


JUEVES


“Wild Nothing. Dos álbumes sobresalientes –Gemini y Nocturne-. No existen argumentos para perderse este grupo, y mejor aún, que sea el primero de un largo día a las 18.30 del jueves. Otro concierto de POP de manual pero muy agradecido con una cerveza en la mano. En unos escasos 60 minutos tocaron sus mejores temas, pero lo mejor fue que por conciertos como este (y no por el cartel de este año) el PS puede considerarse el #bestfestivalever.

Sin tiempo para ver Woods (aunque hubiese minis que te llevaran del Heinekenmordor al comedero) era tiempo de conocer la minizona VIP acondicionada bajo una noria que con cada soplo de tiempo se retorcía y gemía sobre nuestras cabezas. Lo mejor de esta zona, aparte de lo cómodo que se estaba era el puesto de cócteles que por apenas un euro y medio más que el coste de la copa tenías a tu disposición ginebras como Hendricks, London Gin o mojitos y daiquiris. El hecho de disponer de un puesto de comida sin apenas cola es siempre un punto a favor.” GALDO

El ecléctico show de Tame Impala

“A las 20.30 nos encontramos con el primer gran reclamo, Tame Impala, una de las joyitas de la nueva psicodelia que se ha revalorizado con su nuevo álbum Lonerism (2012). Con un arranque glorioso y mientras atardecía en el Fórum, pudimos ver a un grupo joven con muchas ganas. Sobre un fondo de imágenes de caleidoscopio, cayeron temazos que llenaron el aire de música, Feels Like We Only Go Backwards, Apocalypse Dreams y buena parte de la artillería de su último disco. Sin embargo, Keep on Lying sonó extrañamente baja cuando parecía que lo tenían todo ganado y la jam intermedia sonó fría, matemática y predecible. El aire no se llenó esta vez, perdiéndose la fantasía lisérgica, los aires de ácido de Jefferson Airplane y la nebulosa púrpura que cubría al público. Aun así, se mantuvieron correctos.


Rápidamente me deslicé en mi afán de disfrutar de J. Mascis, reducto del grunge más loser que sigue manteniendo una prolífica carrera a pesar de estar ubicado y lejos de la escena en la que se dio a conocer. Dinosaur Jr. necesitaron sonido, ruido y vatios. A pesar de tocar como siempre no sonaron a la altura de las circunstancias y los amplificadores como neveras que lucían atrás de Macis parecían poco más que atrezzo. Se celebraron los clásicos y los temas de su anterior disco "Farm". Aun así, cuando mantenías la atención, la sucia melodía de guitarra de alto octanaje te atraía casi de forma física hacia ellos. Sin embargo cualquier mínima distracción volvía a alejarte instantáneamente. ” THE DOCTOR


“A la misma hora que Dinosaur Jr., hacía su aparición en el escenario Heineken (en el mismo en el que había tocado anteriormente Tame Impala) The Postal Service. La banda más electrónica del Deathcab Ben Gibbard ofreció un concierto con más bajos que altos. Hasta que no tocaron el himno Such Great Heights poca gente se había desplazado unos centímetros de su sitio con temas como The District Sleeps Alone. Gran paradoja, ya que el ex de Zooey Deschanel no paró de moverse de un lado para otro todo lo que duró el concierto y firmó grandes momentos como frontman. Aunque para nosotros pasó sin pena ni gloria, me gustaría volver a ver esta banda en otro espacio.” GALDO

Dinosaur Jr.

“Antes de ver a Killer Mike, por cierto, decepcionante, nos esperaba en Ray-Ban Deerhunter. Los de Atlanta, que yo tenía por "buenos chicos", me deslumbraron con un concierto sobrecogedor, lleno de intensidad inquietante y emocionante a partes iguales. Su esperpéntico líder, ataviado con un vestido de mujer y con un aspecto enfermizo rozando la muerte por desnutrición estrujó cada tema, cada sílaba, cada palabra hasta crear una agonía de la que nos hizo partícipes. Los temas ganaban enteros a cada segundo, las imágenes de la Velvet Underground más experimental. The Cramps se reproducían en mi mente mientras visualizaba las grotescas muecas de Bradford Cox. Oscuro rock and roll.

Deerhunter

Agradecí quedarme hasta el final del show antes de ir a Pitchfork a ver al gordo Killer Mike, con su disco producido por Elp como uno de los bombazos del año. Hizo un concierto herido de muerte desde el inicio. Poco flow en directo, muy poca voz y un sonido delgado comparado con los loops bombásticos de su álbum. Quizá algún speaker hubiese ayudado... Al acudir a Grizzly Bear tengo que reconocer que tenía el alma en vilo. Por un lado, por la veneración que les tengo; por otro, porque me han comentado que sus directos son como una paella de Sumial: soporíferos. Mi impresión fue muy agradable. Me encantó el concierto. El sonido fue cristalino hasta la excelencia y sus temas juegan por sí mismos. Ready Able, Gun shy y Yet Again (el mejor tema del 2012) me hicieron flotar, bombearon mi sangre y sublimaron mis sentidos. En la hipnosis de los de New Jersey perdí la oportunidad de ver a Death Grips. Una pena.” THE DOCTOR





Phoenix, je t'aime...
(Me gustaría dejar patente de antemano la excesiva veneración que siento por esta banda, algo que me lleva, en muchas ocasiones, a dificultar la objetividad y la imparcialidad. Pido disculpas por adelantado. Y ahora sí, les cuento las humildes impresiones que una servidora vivió el pasado día 23 de mayo en el Parc del Fòrum...)

Hacia la medianoche del jueves y bajo la luz de una luna casi llena, nos dirigimos a paso ligero hasta el imponente escenario Heineken. El núcleo duro ya comenzaba a llenarse de miles de cabezas expectantes, como si se tratase de una especie de 'meeting point', pero a lo bestia, para presenciar uno de los momentos más esperados, quizá, de todo el festival: el recital de los franceses Phoenix.

Allí, Thomas Mars y los suyos no se hicieron de rogar, y con el skyline de Barcelona como telón de fondo, salieron al escenario con un objetivo claro: hacernos disfrutar. Los pelos de punta y el gusanillo revoloteando en el estómago se hicieron patentes con los primeros acordes de Entertainment, primer tema que sirvió para ganarse a una audiencia más que entregada. Con la consabida premonición de que Phoenix es un grupo más de estudio que de directo, debemos reconocer que nuestra teoría se fue al traste justo en el preciso momento en el que asistimos a un sonido impecable y a la voz de un Mars perfectamente afinado.

Phoenix

A pesar de que su misión era la de presentar su último y controvertido trabajo, Bankrupt!, (un disco que no entra fácil y que necesita de muchas, muchas escuchas) los galos no dudaron en interpretar buena parte del repertorio del álbum que un buen día de 2010 los catapultó al éxito: Wolfgang Amadeus Phoenix. Y así fue como se sucedieron Lasso, Listztomania, Long Distance Call, Too Young y Girlfriend con ese toque loungy/mellow (sosegado y dulce). Magia es la palabra que sirve para definir la puesta en escena de la banda parisina.

Potentísimo y espectacular directo con un majestuoso Mars haciendo crowd surfing hasta llegar a enredarse con el cable del micro y entregado en cuerpo y alma a su público. Pero el marido de Sofia Coppola no fue el único que acaparó nuestra atención. En un segundo plano, sentado a la batería, estaba él, Thomas Hedlund. Con su tez morena y una larguísima barba, el baterista sueco fue absolutamente arrollador, con presencia en cada uno de los temas. Una bestia a los platos capaz de eclipsar al mismísimo Mars.

Fue así como llegamos hacia la mitad del concierto, momento en el que los franceses volvieron a coger las riendas de Bankrupt! con la interpretación del sofisticado Trying To Be Cool. Como apunte, debemos señalar que la esencia instrumental de este disco se basa en una progresión de escalas mayores realizadas por el teclista Laurent Brancowitz, a través de las cuales se consigue enlazar magistralmente unos temas con otros. Es el caso del final de Drakkar Noir (más evidente a partir del minuto 3:05), donde se puede escuchar fácilmente la sucesión de escalas (Do-La), que sirven para encadenar directamente con el comienzo del bellísimo Chloroform. De esos temas que te hacen suspirar... Plus que parfait.



Era el momento de subir los amplis y hacernos vibrar como si descendiésemos por una montaña rusa a toda velocidad. Bajo una lluvia de miles de dólares diseñados por el artista nortemericano Richard Prince, era el turno de Sunskrupt, o lo que es lo mismo, Love Like A Sunset+Bankrupt. Tema puramente instrumental. 8 minutos de duración que termina de forma sublime con las 4 palabras que dan nombre al mismo. Otro rollo. Tras el enorme subidón, nos tomamos un respiro para volver a enlazar con Fences, precedida de The Real Thing, quizá el que menos gustó y presumiblemente uno de los más flojos junto con Don't. A partir de ahí, fueron intercalando canciones de un disco y otro.

Y sonaron Armistice, 1901, uno de los más laureados y Countdown. Rome fue el elegido para el cierre, quizá demasiado triste para tal efecto, pero capaz de llevarte hasta el Coliseo y ver a esa extraña silueta reflejada en el mismo... Porque Phoenix es al fin y al cabo eso: inspiración, magia, romanticismo sin pretensiones y expectación por lo que está por llegar. Muy pocas bandas pueden transmitir tantas sensaciones encima de un escenario. Hoy por hoy, su música es capaz de engancharte y teletransportarte no solo a Roma, sino también a Berlín, París, Nueva York hasta llegar a los confines del universo. Una banda que muchos están descubriendo ahora y muchos otros descubrirán dentro de un tiempo, pero que lleva la friolera de quince años en activo y que ya se ha consagrado como una de las mejores de toda la década.” LU


“Después de Phoenix tocaba desplazarse al otro lado del festival para ver Animal Collective. Segunda vez que lo vemos, y segunda vez que nos sentimos estafados. No sabemos si es una trolleada, una broma o una cámara oculta. En todos los años que llevamos yendo al Primavera Sound muchos coincidimos en que es lo peor que hemos visto con diferencia. Que si abstracción, psicodelia, experimental… está muy bien sacar un disco buenísimo con la tranquilidad que te da estar en tu estudio de grabación con tu productor, pero de ahí a aporrear instrumentos y cajas de efectos sin ton ni son… hay un trecho. Igual de atrayente que una mierda pinchada en un palo.” GALDO


Animal Collective, que fueron en su día banda harto comparada con Grizzlie, hicieron un concierto radicalmente diferente, mucho más explosivo y electrónico, variando la propuesta que han presentado y evolucionando... Bien hecho chicos. Con la catarsis de Avey Tara en “todays supernatural” encarrilaron un camino que perfilaba el éxito. El resto está oscuro” THE DOCTOR


VIERNES

Pony Bravo fue el grupo encargado de arrancar las legañas a los cientos que se juntaron para verles a base de buenas letras, bases potentes e ironía, mucha ironía. Lamentablemente, tras vislumbrar el comienzo de la banda, decidimos ir a ver al bueno de Kurt Vile,  quien parecía que se había dado un empacho de vegetales antes de subir al escenario porque salió con una pinta de lechuguino tremenda. Como luego vimos cuando coincidimos con él en el reservado, era todo pose. Menos lobos, caperucita.

Con unas rachas de viento que hacían temblar la estructura del Heineken (esas vigas!!!!) Kurt Vile y los suyos comenzaron estrujando sus guitarras, regalando grandes momentos instrumentales que se llevaba el mar. Sin embargo y sorprendentemente, no fue hasta que Kurt cogió su acústica y mandó al resto de su banda a paseo, cuando se vivieron los momentos más mágicos del día. Concierto lento en algunos tramos, vibrante en otros… había que estar muy entregado a la causa para disfrutar con ganas del recital.” GALDO


Kurt Vile


Django Django salieron a por todas. Con un uniforme de lí­neas geométricas que les daba un aspecto de nerd más que avant garde, nos llevaron por su indie más electro en directo que calentó a un público que aun paladeaba el sabor de la última copa del jueves. Cayó casi la totalidad de “Human don’t be Angry”. Los escoceses recordaban por sus armonías vocales y sus ritmos cortantes a unos Beach Boys con toque de Franz Ferdinand. Todo con el filtro (ahora que gustan tanto los filtros) de Talking Heads.

Otra gran pena fue perderse a Daniel Johnston. La dignidad de su difuso recuerdo se impuso en la balanza así como el horario vespertino. Paseando entre recintos además de disfrutar con el ambiente y la osadía hipster que caracteriza este evento se puede apreciar la heterogeneidad de propuestas. Así, mientras que la hermanísima Solange Knowles daba un escuálido concierto lleno de clichés soul de nueva escuela (hasta la música comercial debe estar respaldada de talento real) posteriormente Neurosis vertería litros de plomo fundido sobre una ávida legión de incondicionales headbangers.” THE DOCTOR


“Tras Solange vimos uno de los mejores conciertos del festival. Los Local Natives desde el primer momento se metieron al público en el bolsillo, combinando temas de su laureado primer disco (Gorilla Manor) con algunos de su último álbum lanzado este mismo año (Hummingbird). Folk exquisito, escenario Pitchfork, lo disfrutamos al máximo, recibíamos nuestra primera dosis de música de la que nos gusta escribir en LONGBRIT. Sabíamos que apostar por los californianos en contra de The Jesus and Mary Chain era una apuesta arriesgada, pero al más puro estilo Floyd Mayweather echamos el resto y nos salió bien” GALDO


The Jesus and Mary Chain representaron lo peor de la jornada. El eterno debate de si las bandas que vuelven a reunirse lo hacen únicamente por motivos pecuniarios, dañando su recuerdo en el imaginario colectivo y alejándose de lo que un día fueron, se hizo ejemplo patente durante su directo. Ni había ruido, ni había rebeldía, ni tampoco actitud. Triste.” THE DOCTOR

JAMC


“Gracias a que Local Natives había sido en las Malvinas en vez de en las Seychelles, pudimos ver prácticamente entero el concierto de James Blake. Resulta curioso como graba y va remezclando su propia voz con los instrumentos, siendo esto el principal reclamo para verle en festival. Lamentablemente, temas muy tranquilos y demasiado bien cohesionados entre sí aburrieron al respetable, lo que producía un continuo movimiento de gente de un lado para otro del escenario. Habría que verle en sala (ha estado recientemente en Madrid) para valorar las aptitudes artísticas del inglés”. GALDO

James Blake


Swans estaba en mi agenda en amarillo radiactivo desde hacía meses. Los ecos de sus actuaciones habían llegado hasta mis oídos y si ya disfruté con su álbum The Seer, decidí elegirlo ante Blur, con todo el dolor de mi corazón. En la tercera fila del escenario Ray-Ban vi como Michael Cera hizo una intro de 2 minutos a capela para dejar caer luego su mano y desatar la maquinaria sónica.

Realmente no es un concierto para todos los públicos. Los elementos percusivos recuerdan a una galera romana, el volumen brutal es un tornado y la retorcida y estridente melodía te transporta a una oscura cueva llena de angulosas estalactitas. En 10 minutos estabas sumergido en su infierno. Tocaron casi todo su último disco y repasaron algo de su trayectoria de más de 30 años. Aunque he de reconocer que el adolescente de Dr. Martens y discman que llevo dentro me pedía a gritos que corriera al escenario Primavera a ver el final de Blur. Y así lo hice. Pude deleitarme con End of the Century con su majestuoso final Sgt Peppers.. Sería por lo breve, pero lo cierto es que me supieron a gloria.” THE DOCTOR


Blur. Britpop rancio. Con Blur completábamos nuestro trébol de cuatro hojas del pop noventero británico (PULP, Oasis, Suede y Blur), pero en todo momento nos dieron la razón de por qué siempre han estado un peldaño por debajo de los otros, a la altura de Shed Seven o The Bluetones. A pesar de que Damon Albarn con cada vez más pinta de inglés hortera de los que abundan por las Baleares empezó como loco a saltar, bailar y farfullar Girls and Boys, uno de sus principales temazos y con el que tanto hemos gozado en infinidad de noches, el ambiente olía a viejuno. Con el escenario Heinken atiborradísimo, los ingleses desgranaron todo su repertorio, dejando para el final la canción del FIFA Song2, y regalando algún momentazo como con Tender. Poca calidad de sonido, en ocasiones era evidente seguir el hilo por la cantidad de veces que hemos escuchado el mismo tema, pero el concierto no supo ganar la partida a las expectativas. Además el hecho de que en mitad del concierto nos enterásemos por Twitter que Band of Horses habían cancelado, no ayudó a subir el ánimo. Pocos grupos se permiten el lujo de tocar bises en un festival, y Blur fue uno de ellos.

Blur


Por cierto, buen regalito antes del concierto de los hermanos pequeños de Oasis por parte de The Wedding Presents, encaramados en la zona VIP de debajo de la noria.

The Knife se convirtieron en el broche perfecto para cerrar el día. Con una espectacular performance y la gente coreando sus principales temas dimos por cerrada la jornada del viernes, con muchas ganas de llegar a casa y tomar un caldo” GALDO


SÁBADO

“Otra vez a las 18.30 un plato fuerte. Adam Green & Binki se echaban el primavera a la espalda para regalar un concierto de primera hora que disfrutamos bastante, y más que nos hubiéramos deleitado si no hubiera sido donde Warhol perdió la peluca. El ex Moldy Peaches sabe de qué va la historia, toca bien y regala buenos momentos, y todo esto unido a que Binki tiene pinta de ser una tía maja, es guapilla y encima canta bien pues resultó en un gran recital, con bailecitos incluidos. Muy bueno.

Después de ellos, no Rodriguez, no Band of Horses, hora de recargar energías para la última jornada del festival” GALDO


“El sábado, la rotura física interna me impidió llegar al Parc del Forum antes de ver a los Wu Tang Clan aunque el fervor casi religioso con el que disfruto “36 Chambers” tampoco me permitió llegar después. Con la crew completa menos Dirty Old Bastard, se metieron como toros miura con un set list de lujo. Mucha pose y champán, bajo volumen y el estado de forma de algunos MCs dejo al público a medio gas. Se nota quién ha seguido con los micros y quién se ha quedado en casa viendo Soul Train... Comparándolos a Odd Future en este mismo festival he de decir que no hay color. Y eso que hablamos de los Wu.

El siguiente reclamo era Nick Cave. Con la ilusión de verlo después de que un retraso en mi vuelo me impidiera ver a Grinderman hace un par de años, me encaminé al escenario Primavera. Lo que allí aconteció tiene tintes de leyenda. Un espigado cincuentón se comió a toda la audiencia con solo la mirada penetrante de sus ojos, mientras sus secuaces atronaban a sus espaldas. Cave no paró de moverse, bailar, tocar el piano, subirse en el público, cantar y en definitiva, hipnotizar al respetable.

¿Qué transmitieron? Pues las tablas, el talento, la capacidad de transmitir de un hombre, un grupo que desde hace tres décadas es un ejemplo de autenticidad. La verdad, su verdad, empapó a todos. El repertorio fue poco habitual, incluyendo temas de Push the Sky Away, así como clásicos y otros como The Mercy Seat, que dejó al público en éxtasis. Uno de esos momentos que los que amamos tanto la música soñamos con vivir.

 Joey Bishop decía de Frank Sinatra: “Frank se cree Dios, es el único que llama al teléfono de “pide una oración” y pregunta si le han dejado algún mensaje”. 15 años sin Frank, pero Bishop, Nick Cave es Dios!!
Aun temblando después de semejante monstruosidad de directo, recorrí varios escenarios viendo a Los Planetas, que facturaron un concierto a la carta para treintañeros ilusionados, en el que los clásicos sonaron uno a uno y el público disfrutó de lo lindo.” THE DOCTOR

Camera Obscura

“Con la decepción del día anterior de no haber podido disfrutar con Blur por la cantidad de gente que se agolpó en el escenario Heineken, no nos la jugamos y nos quedamos con otro grupo que también nos gustaba, Camera Obscura. Los escoceses son expertos en twee y en indie pop, y dieron un concierto cuyo adjetivo es  bonito, sonando todos los singles y algún tema nuevo. Curiosamente, para el recorrido que tiene este grupo (mítico en algunos circuitos), primera vez que les veíamos. Momento cumbre del mismo con el tema “Lloyd, I’m ready to be heartbroken.

De este escenario Ray-Ban tocaba ir rápido al Vice. Primera y única vez en todo el festival que lo pisamos, para ver a una banda que nos había llamado muchísimo la atención: The Babies. La banda de Kevin Morby  y Cassie Ramone (Vivian Girls) mostraron todo su repertorio en apenas 40 minutos. Conscientes (o no) que la mitad de su concierto se solaparía con Los Planetas se esforzaron por dar un recital rapidísimo, sucio, potente y muy muy bueno. Sorprendentemente, en el pequeño y marginado escenario nos concentramos bastantes españoles.

The Babies

Y tocaba ir al escenario Primavera para ver a Los Planetas y su “Una Semana en el Motor de un Autobús”. A los fans de los Planetas les emocionaría y llorarían más que cuando muere la madre de Bambi, pero al resto de los mortales de segunda a los que simplemente es un grupo que sí, nos gusta, pero nada más, y no llegamos a entender fuera de los años en que realizaron sus mejores discos cómo han podido llegar a lo que son, pues nos pareció como poco lamentabla lamentable. Un Jota desganado (ni Guti con la selección), que desde el primer tema (y primer plagio, Segundo Premio) ya estaba cantando rascándose las lorzas no podía presagiar nada bueno. Unida esta desgana al fatal sonido del escenario y a que monótono aplicado a cómo fue el devenir del concierto es un elogio, volvimos a repetir por tercera vez tras ver a Los Planetas el Nunca Mais.

Abarrotado escenario Primavera con Los Planetas


Después de semejante sopor tocaba desperezarse e ir a Crystal Castles. Electrónica salvaje (en ocasiones parecía eso Fabrik) y una Alice Glass que parecía que le quemaban los pies en cualquier parte del escenario, contribuyeron a dibujar un buen concierto en el que hasta que no sonó Not In Love no consiguió mover a la totalidad del público, incluyendo gradas.” GALDO


“Los australianos The Drones empezaron con fuerza su recital ante una audiencia de 25 personas, pero se desinflaron antes incluso de acabar el primer tema. Una lástima.

Crystal Castles, a pesar de haberlos visto 3 veces anteriormente, me siguen sorprendiendo. Su mezcla entre música electro y actitud punk hace de sus directos un reclamo para los dos públicos. Alice se desvivió como lo hizo su público, dándolo todo, como una diva del nuevo siglo con la actitud de Iggy Pop y la belleza de una “it girl”, mientras que Ethan atronó el escenario Ray-Ban hasta límites insospechados. Doy fe de que su tercer disco funciona en directo.” THE DOCTOR

Momentos previos a Crystal Castles

Hot Chip, de inicio un inmejorable cierre de festival, sonó flojo y lento, algo impensable para los artífices de temazos como Over and Over o Ready for The Floor. Nos recordaron a una versión muy light del New Order que vimos el año pasado en el FIB, y en ningún momento nos transmitieron la energía suficiente para movernos. Una pena, porque el festival iba encaminado a tener un gran cierre. No era de extrañar que bastante gente, una vez comenzado el concierto, abandonara el escenario Primavera y se encaminara a ver una de las sensaciones de la jornada, Omar Suleyman y su tecnofolk sirio.

Para finalizar, otra decepción, DJ COCO. De verdad, no sabemos qué tipo de pacto ha podido realizar este personaje con la organización del Primavera, pero teniendo en nuestro país tantísimos DJs de primerísimo nivel, que sigan llevando a este chico para poner año tras año (y alguno nos perjuraba que sesión tras sesión también) los mismos temas en el mismo orden no tiene ningún tipo de sentido. Pero las horas que eran y las circunstancias en que nos encontramos predominaron sobre mezclas muy justitas y temas evidentes y con las luces del alba abandonamos la superficie que había sido nuestra casa durante cuatro días.” GALDO


“Cerramos el festival con Hot Chip, que a pesar de conseguir sacar jugo a su propuesta, me parecieron flojos para tan altas horas y DJ Koze que si consiguió encandilar a los que estuvieran dispuestos a pasar frío al lado del mar ya amaneciendo, con una sesión muy dispar y arriesgada que triunfó y sorprendió.
A nuestro camino hacia la salida, y tras muchas horas de música, miles de papeles en el suelo, vasos rotos, sueños cumplidos, horas de insomnio y diversión, nos despedimos del Fòrum. Pero solo hasta el año que viene, eso seguro.” THE DOCTOR


La famosa noria del Coachella Primavera



2 comentarios :

Màrius dijo...

buen trabajo Me gusta que seáis críticos con los directos que realmente no os gustaron. Eso es bueno, aunque creo que se pierden las formas al calificar el concierto de Animal Collective "como igual de atrayente que una mierda pinchada en un palo". Yo estuve, y la verdad, soy de los que no sabe valorar si el sonido que despliegan podría hacerlo uno cualquiera o no. No me entusiasmaron.
No se si visteis dos conciertazos el domingo, en el escenario Pitchfork, Melody's Echo Chamber y Mac DeMarco. Para mi fueron de los mejores del festival. Por contra, sigo pensando que Crystal Castles tiene un directo desastroso.

Saludos!

JRGE09 dijo...

Hola Márius!
pues la verdad que hay gustos para todos los colores y realmente es dificil catalogar lo de Animal Collective en algún punto medio entre vanguardia y aburrimiento... pero bueno, yo no se si lo calificaría de esa manera en que lo ha escrito mi compañero aunque también me sumo a los ignorantes que no entendemos nada de Animal Collective...
Melody´s E C y Marc De Marco no los pudimos ver (al segundo tenia muchas ganas de verlo) pero es que hay tantos grupos y escenarios tan lejos unos de otros que es casi imposible cuadrar horarios con todo lo apetecible...
En cuanto a Crystal Castles yo soy de los que me pego un tiro con su música... pero después del sopor de Los Planetas, me vino hasta bien ...! ;)

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