17 de julio de 2013

LBm Crónica: Bilbao BBK Live 2013


Nunca llueve a gusto de todos. Y no solo por el diluvio que cayó durante la tarde-noche del viernes en el BBK al más puro 'estilo Glastonbury', con ingleses ebrios on fire rebozándose en el lodazal y gente empapada hasta las trancas, suplicando que la lluvia escampase y el espectáculo pudiese continuar. Como ya ocurriera en años anteriores, y pese a la calidad del cartel y récord de asistencia con más de 100.000 personas, el festival bilbaíno concluyó este domingo su octava edición con más contras que pros en cuanto a términos organizativos.

Por ello, antes de meterse de lleno con la crónica de los conciertos, me gustaría apuntar algunas apreciaciones con respecto a la organización, algo que todos los que hemos asistido hemos vivido y que considero, no se debe dramatizar, pero tampoco se puede pasar por alto.

Desde el momento en que se hizo público el reparto de los horarios, un aluvión de críticas volvió a cernirse sobre la organización vía redes sociales. Personalmente, considero que lo más criticable de esta edición fue la desafortunada coincidencia de dos grandes, como en el caso de Klaxons y Gary Clark Jr. o la prontitud del bolo de los Hives, que, a mi juicio, hubiese encajado mejor justo antes de la actuación de Green Day. Por el resto, pues... señores, hemos venido a un festival, donde la mayoría de las veces resulta complicado dividirse cuando vas acompañado de tu grupo de amigos, cada uno con diferentes gustos, lo que unido a otros motivos ajenos, hace imposible presenciar toda la hornada de conciertos.

Mención aparte merece el acceso al recinto de Kobetamendi, a donde no se permitió la llegada ni a los autobuses lanzadera, ni a los vehículos particulares ni tampoco a los taxis, lo que obligó tanto a los que estaban alojados en las zonas de acampada como a los que nos encontrábamos en el centro de la ciudad, a caminar desde el punto más cercano un kilómetro y medio cuesta arriba que, con un sol de justicia y 38 grados a la sombra, no es sin duda la mejor manera de empezar un festival. 

Y ya por último mencionar el tema de la resolución de las acreditaciones para los medios, que se retrasó hasta, exactamente, dos días antes del comienzo del festival. Aun así, intentamos quedarnos con lo bueno... Y dicho todo esto, vamos al lío!!


JUEVES


Con la inmensa pena de haberme perdido a Alt-J y Edward Sharpe, llegamos justo a tiempo para ver a una de las formaciones que más entusiasma con su directo: Editors. Y de nuevo sir Tom Smith volvió a sacar al frontman que lleva dentro, bajo el abanico de críticas y vituperios que trajo consigo la reciente publicación de su último álbum "The Weight of Your Love". Los de Birmingham no son los de siempre. Puede que los problemas de los últimos años hayan calado demasiado en el ánimo de los ingleses, lo que unido a la notable ausencia de Chris Urbanowicz hizo que se esfumase la esencia de la banda que en otras ocasiones nos hizo vibrar...

22:30 Your own... personaal... Jesus!! Aaaalucinante! De esas bandas que nunca pasan de moda y que nunca te cansarás de escuchar. Llegaban ellos, Depeche Mode, los padres del rock electrónico, con el carismático David Gahan, con sus efectos, sus samplers, con ese halo de misterio y oscuridad que los hace todavía más enigmáticos. Los de Essex no tenían nada que demostrar, pero aun así arrancaron con algunos de los tracks de su último trabajo, "Delta Machine"(2013), para más tarde sacar lo mejor de su baúl de hits electrónicos y deleitar a una entregada audiencia con clasicazos como I Feel You, Enjoy The Silence, la bailonga Just Can't Get Enough o Precious, pura inspiración, pese a que un error de sincronización obligase a interpretarla de nuevo, haciendo que todo quedase en un leve susto y los ingleses salieran airosos de la situación. Mucha clase.

Poco más que añadir de una formación de culto, que ha sabido mantenerse con el paso de los años sin caer en la obsolescencia musical. Digno de admirar.


Biffy Clyro fueron sin duda unos de los grandes triunfadores del jueves, a pesar de no tocar en el escenario principal, donde casi seguro hubiesen pasado a la historia del BBK, derrocharon un poderío de riffs y hardcore, con un imponente y musculado Simon Neil.  El momento álgido vino de la mano de Biblical o Many of Horror. El resultado se vio reflejado en la cara de sus entusiastas fans. Directo encomiable de los escoceses que sedujo a la mayoría de asistentes. 

Con evidentes indicios de agotamiento, decidimos que Two Door Cinema Club firmarían nuestro cierre del jueves. Los irlandeses lo tenían fácil. Aunque un poco tarde (2 am), tiraron del arsenal de hits de "Tourist History" (2010) y trasladaron sus ritmos de indie-pop a los expectantes oyentes de Kobetamendi. Si bien es cierto que algunos de los temas de "Beacon" (2012) frenaron un poco el compás,  todo cambió cuando sonó la imbatible What You Know, que, como era previsible, puso a bailar a todo el mundo. Finalizados los Two Door, nos retiramos a descansar. Aun quedaba mucho BBK por delante.



VIERNES



The Vaccines tenían claro su objetivo: hacernos disfrutar. Y a pesar de la cantidad de agua que la tormenta descargó sobre la capital vizcaína, los británicos firmaron un show enérgico y divertido de tan solo media hora, donde sonó lo mejor de su breve repertorio como el pegadizo If You Wanna, Teenage Icon, Norgaard, Post-Break Up Sex o el maravilloso All In White, con la voz profunda y pausada de Justin Young y el guaperas del guitarrista recorriendo el escenario Bilbao, que sirvió para poner el broche a su fugaz paso por el BBK.

Con los últimos acordes de All In White y ante la amenaza que se cernía sobre el aparato eléctrico y los equipos de sonido, se pararon todos los conciertos durante unos 40 minutos, momento en que la lluvia dio una tregua y pudimos desplazarnos hasta el escenario Heineken para presenciar uno de los mejores directos del viernes: The Klaxons y su potente rock electrónico. Jamie Reynolds & company conectaron con los presentes desde el minuto uno a través de un magnífico setlist, partiendo de su gran debut "Myths of the Near Future"(2007)Sonaron Golden Skans, Atlantis To Interzone, Its' Not Over Yet o el pegadizo Echoes, que sirvió para consagrar una vez más a la banda inglesa como uno de los máximos exponentes del New Rave.

Terminado el bolo de los Klaxons, cuya única pega fue la de perderme a Gary Clark con el más profundo dolor de mi corazón, tocaba dirigirse hacia el escenario principal para escuchar al cabeza del viernes: Kings of Leon.


Durante hora y media los reyes de Nashville firmaron un poderoso directo, cuya conexión con el respetable fue prácticamente nula. Hace años que KoL dejaron atrás el rock sureño para convertirse en un grupo de masas que consigue mantener el listón gracias a esos hits de los dos últimos álbumes que los hicieron comerciales hasta morir y que permanecen inalterables en el tiempo. Es el caso de Sex On Fire, Use Somebody o Radioactive, aunque también sonaron Molly's Chambers o Four Kicks, uno de los mejores temas de la noche. Puro rock. 

El señor Caleb volvió a hacer gala de su voz desgarrada y estuvo correctísimo, sí, pero desaborío y frío hasta el infinito. Aun así, los presentes le bailaron el agua y los hermanos Followill salvaron un espectáculo aceptable, del que se esperaba, al menos, más engarce con la audiencia.

Pero la gran sorpresa del viernes llegó de la mano de PiL, o lo que es lo mismo, Public Image Limited. John Lydon y los suyos demostraron no solo estar en plena forma a sus casi 60 tacos, sino también el motivo por el que fueron una de las bandas más influyentes del new wave de finales de los 70 y principios de los 80. 


Lección magistral del mejor punk de la vieja escuela que, sin embargo, pasó desapercibido para muchos de los jóvenes imberbes y novatos festivaleros que ignoraban que ellos fueron los precursores de la música que hoy escuchan, fuente de inspiración de la que han bebido muchas de sus bandas de cabecera, como los propios Green Day.

Los ingleses interpretaron con garra y magia temazos como Rise, la demoledora One Drop o el fastuoso Warrior. Los antiguos miembros de Sex Pistols fueron capaces de entretener y de hacernos bailar sin parar durante todo su show.

Una de las mejores apuestas del BBK, de la mano de una de las bandas que en su día creó un nuevo género y que cambió el rumbo de la música con su segundo álbum "Metal Box"(1979). Larga vida al punk.

Una vez terminado el directo de PiL, el cansancio se hacía patente y haciendo auténticos equilibrios para no resbalar entre el barro, era el momento de finiquitar el viernes de la mano de los 2ManyDJS. Decibelios a todo trapo, remixes varios y mucho chunda-chunda por parte de los hermanos belgas, que hicieron las delicias de los más animados. Con ellos, algunos decidimos dar por terminada la noche del viernes y reservarnos así para todo lo que nos esperaba a lo largo del sábado.



SÁBADO

El calor sofocante se tornó en una gran noche y sobre las ocho de la tarde llegó el momento de recibir a uno de los platos fuertes del sábado. Desde Suecia y con atuendos rancheros, ladys and gentlemen: The Hives!!!!




Pero qué buenos son estos pollos, por Dios!!! Mis expectativas no eran altas, eran enormes. Y no, los suecos no decepcionaron ni un ápice. Está claro que los años de experiencia se hacen palpables sobre las tablas, y más cuando eres una de las mejores bandas de garage de las últimas décadas. Pelle Almqvist, subido en los bafles y haciendo gala de un español más que aceptable, conectó con todos y cada uno de los presentes. Con una puesta en escena y un sonido soberbios, The Hives rompieron el hielo con Come on! y de ahí en adelante, la locura hecha concierto.

Se sucedieron Main Offender, Go Right Ahead, Try It Again hasta la grandiosa Walk Idiot Walk y Hate to say a told you sooo...!!. Imposible no moverse, no sentir la necesidad de sacudir las cuerdas de una de las Fender o robarle las baquetas a un imponente Chris Dangerous

And the last one: Tick Tick Boom. El éxtasis. Como dice una amiga, después de ver a los Hives, ya me puedo morir tranquila.

Vampire Weekend fueron perdiendo fuelle a medida que su directo iba avanzando. Los neoyorkinos, excesivamente correctos, se esforzaron por dar lo mejor de sí mismos, pero su show no estuvo de todo a la altura y solo se salvó por la rompedora A-Punk. Por el resto, se hizo un poco lánguido y tedioso. Todo ello, teniendo en cuenta que después del subidón de los Hives y con la que se venía encima, se vivió un momento de excitación-bajón-excitación que no sentó nada bien en el ánimo de muchos de los presentes y que no acabamos de entender...



Con actitud de chico malo, Billie Joe y los suyos se presentaron como auténticos dioses del olimpo musical sobre las tablas del escenario Bilbao. Y no es para menos. Gusten o no, los californianos ya son leyenda y no hay mejor excusa que verlos en directo para dar buena cuenta de ello. En un total de 2 horas y media y sin apenas moverse el eyeliner de sus ojos, nos dejaron totalmente KO. Un auténtico recital de los sencillos que los catapultaron a la gloria, que aderezaron con el Blitzkrieg Bop de los Ramones, el Satisfaction de los Rolling o la autopista al infierno de AC/DC.

Sus acérrimos seguidores se entregaron al 200% y el punto álgido llegó con los sencillos de "American Idiot" (2004), el más conceptual de toda su discografía gracias al Boulevard of Broken Dreams, que todos coreamos hasta la extenuación. Al igual que Basket Case o el tranquilo Wake Me Up When September Ends, tributo a la memoria del padre de Billie.

Es indudable que el éxito de Green Day radica en la confianza en sí mismos y aunque pasen del punk al pop en lo que canta un gallo, ellos continúan fieles a su estilo.

Y después de Green Day, muchos tomaron la decisión equivocada y tiraron para el escenario Heineken para ver a Fatboy Slim, cuando lo realmente bueno se estaba gestando bajo la carpa Vodafone. Allí, unos enormes We Are Standard ofrecieron un directo absolutamente mágico. Los vascos jugaban en casa e hicieron un auténtico despliegue de buen rollo y de buena música, con un Deu enorme interpretando los temas de Day (2013), su último y excelente trabajo, ante un público encantado que se vino arriba cuando sonaron Bring Me Back Home o el fantástico The Good Ones.

Con el buen sabor de boca que nos dejaron los WAS decidí que no encontraría mejor manera de poner el broche final al BBK.

En resumen, sensación de satisfacción generalizada por el buen directo de la mayoría de los grupos, pero una auténtica lástima que un festival como el BBK, con un cartel tan excepcional, baje el listón por la gestión de la organización. Esperemos que tomen nota y al año siguiente logren subsanar algunos de los contratiempos que ya hemos comentado.

Y si hay algo que nunca llegaré a entender es a toda esa gente que acude a un festival sin conocer apenas a un par de grupos.... Pero eso ya es harina de otro costal. Les dejo con dos de los mejores momentos que se vivieron el pasado fin de semana en el monte Kobetas. Hasta la próxima!!




5 comentarios :

Anónimo dijo...

Vaya articulazo que se ha marcado la niña. Asi da gusto! Enhorabuena Lu! ;)

yo fui al Optimus y más de lo mismo...

besotee

Anónimo dijo...

La mejor crítica y ocn la que más de acuerdo estoy de todo lo que he leido. ENHORABUENA

Anónimo dijo...

Cojonuda. Lo mejor que he leido en mucho tiempo.
Enhorabuena.

Anónimo dijo...

Al fin alguien que supo valorar el conciertazo de PiL, a diferencia de otros blogs donde lo han puesto a parir. Fue de los mejores conciertos que he visto en el BBK y he estado unos cuantos años.

Sonó más moderno que cualquier otro grupo del festival, siendo de los más veteranos. Que aprendan Kings of Leon, Vampire Weekend, Editors y demás grupos sin alma de la generación iPod.

Anónimo dijo...

Qué gusto da leer crónicas como ésta.

A mí el de Depeche se me hizo un poco largo, por lo demás coincido plenamente.

Enhorabuena!

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