12 de febrero de 2014

IV Ruta del Cocido Madrileño (no hay plan mejor para este tiempo)


Lo único bueno de este tiempo que estamos sufriendo en Febrero con lluvia y frío casi a diario, es que tenemos la excusa perfecta para adentrarnos en propuestas tan excelentes y agradecidas como esta: IV Ruta del Cocido Madrileño.
Como bien argumenta la organización, tras el éxito de las anteriores ediciones de la Ruta del Cocido Madrileño, con las que ya pudieron disfrutar más de 8.000 personas de la receta más representativa de la Comunidad de Madrid, llega ahora su cuarta edición. Una fiesta culinaria y cultural que atraerá el turismo gastronómico a los restaurantes más destacados de nuestra Comunidad.

Entre los participantes, restaurantes de toda la región, incluidas localidades tan emblemáticas como San Lorenzo de El Escorial, Chinchón o Navalcarnero. Será del 14 de febrero al 31 de marzo y este mismo Viernes, en la emblemática Casa Pello de la calle Alberto Alcocer, a las 10h de la mañana, la rueda de prensa para su presentación. En este mismo acto, se procederá igualmente a la Entrega de Premios de la III Ruta del Cocido Madrileño (2013). Los ganadores (votados directamente por el público a través de las papeletas depositadas en cada restaurante) son: 

Premio al Mejor Cocido: Malacatín
Premio a los Mejores Garbanzos: Casa Carola
Premio al Mejor Caldo de Cocido: la Bola
Premio al Vuelco de Carne: la Chimenea

En esta edición participan un total de 26 restaurantes madrileños, una cifra similar a la del año pasado, y todos competirán nuevamente por alzarse con alguno de estos cuatro premios. Con las 50.000 cartillas que se han distribuido por los establecimientos participantes y puntos de interés turístico, tras tu visita a alguno de ellos, debes sellar tu cartilla tras degustar este castizo plato y optar con ello a premios como tu propio peso en vino, en aceite, en garbanzos o un lote de cafés El Pozo.

El tiempo pasado había y un día a Madrid volví,
creí, encontrarme creí, en aquella villa de asueto
rellenita de chulapas, chulos, catetos, paletos
que de provincias llegaban, de madera la maleta
vacíada de ropaje, pero de sueños repleta.
¡felices aquellos años, aquellos años sesenta!

Fué allí donde yo sufrí del amor los desengaños,
soñada ciudad coqueta plagada de aventureros,
del tocomocho trileros, modistillas y toreros, 
gentes de todo pelaje pero sólo algunos gatos.
¡Cómo olvidar la Gran Vía a las tres de la mañana,
aquellas luces de gas y la amable guardia urbana,
serenos y raterillos, la calle viva y mundana!

Aquel ambiente burlesco de sainetes y zarzuelas,
la fiesta de las vistillas, la ermita de san Antonio,
justo al que las casamenteras iban a pedirle novio,
el cocido madrileño, caracoles, callos. las gallinejas,
majos, majas, chulos, chulas, las manolas y manolos,
la pradera San Isidro, el dos de mayo o la Almudena
ya no está el “todo Madri” la Paloma en la verbena.

¡Cómo añoro aquel Madrid tan castizo y modernista! 
de este menda tan pelao, sin beata en los saquillos,
a la "cla" del teatro por la jeta, apuntándose a la lista,
los deseos de vivir y al aire los ensoñados castillos.
De los chotis agarraos, de aquellos tiempos fetén,
las floristas, cigarreras, el de los nichi chipén,
las vistillas, castañeras, organillos por la acera
al compás de aquel manubrio tocando la violetera.

Bajé, dejé mi equipaje y en Bravo Murillo caí.
Pensé, aterrizar, pensé en otra ciudad distinta,
con tristeza comprobé que el Madrid almidonao
el que antaño había vivido y después había soñao
el Madrid acicalao, que ese Madrid ya no existe,
ahora está más despistao, no tiene la misma pinta,
un poco más pesimista, la vida ahora es más triste,
ni es el mismo alicatado, ni tan siquiera es cañí.

Caminando por la acera fuí encendiendome un pitillo,
a cada paso un cepillo y detrás siempre un rumano
-ocasionalmente un paisano-, extendiéndome la mano
relatándome la historia de su miseria y sus niños.
Ví jóvenes en las aceras en circulo “coloquiando”,
con la pelota jugando o sus historias relatando,
ajenos a lo que pasa, con su gracejo y su guasa
me espetan ¡que tenga un buen día, hermano!

Ahora los dominicanos, ecuatorianos, chinos, rumanos
se han adueñado de ti. ¡Que dios te tenga en la gloria!
Ya no existe aquel Madrid que yo guardo en la memoria,
de Paco Martinez Soria, de aquella aldea cañí.
Tu que fuiste Baden Baden, este es mi réquiem por ti.
En poco tiempo de historia, ¡cómo has cambiado, Madrid!

    - Donaciano Bueno

twitter: @JRGE09 / @LONGBRIT

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