22 de septiembre de 2014

Hiss Golden Messenger, el último lanzamiento con sabor a whisky y madera (Merge Records).


Si hay a penas un par sellos discográficos a nivel internacional de los cuales debiéramos fiarnos, junto a SubPop, está el canadiense Merge Records. Son ya 25 años de una empresa que en menos de un cuarto de siglo ha reunido a artistas y lanzamientos de la talla de Neutral Milk Hotel, Teenage FanClub, Bob Mould, Spoon, Superchunk, ...y cómo no, Arcade Fire con su legendario "Funeral", del que se cumplen ya 10 años desde su lanzamiento este mismo año. 

Por consiguiente (Felipe presidente), como fuente digna de confianza y reconocida por todo el que se digne a prestar atención a estos menesteres, hoy echamos el ojo de nuevo en su paleta de lanzamientos y apuntamos al quinto largo de Hiss Golden Messenger, quienes acaban de firmar con ellos para lanzar su portentoso "Lateness of Dancers". 
Al frente de este proyecto se sitúa el compositor norteamericano M.C. Taylor, quien (según reza la nota de prensa de dicha discográfica) grabó este LP en una casa abandonada a las afueras de Hillsborough, Carolina del Norte (allí donde en el siglo XVI los españoles fueran masacrados por los indios pero los británicos pudieran establecer su primera colonia en tierras norteamericanas no mucho tiempo después). 
Phil y Brad Cook de Megafaun, William Tyler, Terry Lonergan, Matt McCaughan de Bon Iver, Alexandra Sauser-Monnig de Mountain Man y Scott Hirsch, son los invitados testimoniales con mayor o menor aportación en esta fantástica grabación que rezuma tristeza y melancolía por sus cuatro costados.

Folk de manifiesto indie, alt-country y soul pudieran ser el resumen de un escenario clásico en cuanto a lo musical. Duro y terriblemente amargo, en cuanto al mensaje que desprende. Pese a momentos en los que el oyente pudiera quedar atrapado ante la crudeza de las letras y tragar saliva no fuera consuelo alguno, hay espacio de igual manera donde respirar hondo y contar hasta diez mientras disfrutamos de bonitos momentos instrumentales. Por momentos escuchamos a Van Morrison y de repente, sin pre-aviso, se dibuja a lo lejos un tímido Neil Young. Taylor ha abrazado los sonidos rústicos, de referencias geográficas e incluso bíblicas. Ahora le suma la vitalidad y el amor en su concepto más amplio, siendo estos dos, los grandes damnificados. Porque el amor verdadero es amargo por cuanto significa la suma que un día pusimos de nuestra parte sin esperar nada a cambio y es ahora, cerca de los 40 años, cuando este compositor renueva viejas canciones como su primer corte, “Lucia”, originalmente contenida en la vieja discografía de su anterior banda, The Court & Spark.
Más tarde, es la muerte quien viene a su verso cuando suena “Mahogany Dread” y cuenta como el destino nos persigue aquí, ahora y siempre ("..and they never go away”).  “Black Dog Wind" y "Saturday´s Song", son otras de las canciones remarcables en las que sin embargo, encontramos momentos en los que el cielo parece no estar ya tan nublado y algún rayo de esperanza recae sobre el horizonte más cercano. 
Una prueba más que acerca a Taylor a la novedosa misión con que otros como Damien Jurado ya han comenzado a aproximarse: el género americana no tiene por qué estar exento de luz.



+info:  https://www.mergerecords.com/lateness-of-dancers
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