8 de junio de 2015

LBm Crónica: NOS Primavera Sound 2015. Tudo perfeito, tudo tranquilo...

Llegamos a Oporto como manda la tradición, con una pequeña maleta de mano para salvar las huelgas y problemas derivados de los operarios en el aeropuerto de Madrid con Ryanair y con una colección de ropa que iba desde el bañador y chanclas hasta el temido chubasquero y sudadera, de estas gordas de batalla y abrigo. No nos equivocamos.

Era Jueves 4 de Junio y tras la habitual visita al centro de la ciudad por los alrededores de la Avenida dos Aliados, salimos pronto para inaugurar esta edición 2015 con una buena SuperBock en mano, gafas de sol y una pradera verde ansiosa de ser copada por muchos festivaleros con ganas de jugueteo. Fueron CINERAMA los primeros en hacer acto de presencia con su habitual pop-rock de medios tiempos, con gancho pero sin mucho brillo. Más que correctos y con unos centenares de fans entusiasmados en primera fila mientras los más comodones nos tumbábamos en la ladera disfrutando de esa cerveza y algunos tímidos rayos de sol.
Llegó el momento de MIKAL CRONIN, uno de los directos que recibimos con más entusiasmo. Surf, noise, tremendas canciones y un público entregado. Hitazos impepinables con sabor a verano y farra como son sus viejos singles "Shout it Out" o "Weight" de aquel maravilloso MCII, su "Get Along" de su disco debut y otros nuevos de su más reciente trabajo como "Made My Mind Up". Cambios en la formación de la banda, nuevo corte de pelo pero misma pegada en el cara a cara. Uno de los winners absolutos de esta edición y con ganas de volver a pillarles por banda.
Tras el subidón, nos citamos con uno de los primeros y habituales solapes dolorosos. Dilema: Mac DeMarco o PATTI SMITH y su concierto en formato "acoustic/spoken". Mi compañero de batalla y habitual de este blog, Hugo, obligóme (que dirían en castellano antiguo) a visitar el siempre bien vestido escenario Pitchfork para abrazar la fe de la vieja rockera de puño en alto y melena gris. Reconozco que no las tenía yo todas conmigo y que pese a que pude ver a Patti hace varias ediciones en el donostiarra Heineken Jazzaldia y salí más que encantado, el concepto "spoken" me producía recelo. ¿Volvería Patti a recrearse con interminables versos de Bolaño?. La primera sorpresa fue llegar a dicho escenario y ver cómo se había dispuesto todo el aforo lleno de sillas. Feo, feo,... Comenzó el concierto y en curso ascendente, de menos a más y con todo el respetable en pie, el chorro de voz y la energía de Smith terminó por hacernos levitar. Gran elección!. Terminó el directo con un coro general y entregado al grito de "People havee thee Poooower" y tras un momentazo transgeneracional cuando comenzara a sonar su famoso "Because the Night" ("Take me now, baby here as i am... pull me close, try and understand, desire is hunger is the fire i breathe, love is a banquet on which we feed... Come on now! try and understand!, the way i feel when i'm in your hands!"), la mayor ovación posible cerró un concierto mágico, con ese halo de espiritualidad que tan sólo leyendas como Smith y otros como Leonard Cohen, saben transmitir. 

Inspección a la zona de restauración del festi (siguen ofreciendo las jodidas bifanas, una carne de cerdo con salsa picante para matar a un elefante,...buff... nunca mais!) cervecita, cena y al lío de nuevo. 
Tocaba INTERPOL y había ganas. Las ganas en este caso y como suele suceder con los de Paul Banks (neoyorkino pero estudió en el colegio americano de Pozuelo, aquí en Madrid. Por eso vamos a verle, si no...) nos dejaron un directo monótono y lineal. Cargado de muy buenos temas de sus primeros años como "Slow Hands" o "Evil", pero con la sensación de que su tiempo ya fue amortizado y su fórmula, antes imbatible, ahora pasa por intrascendente.
Ya había llegado la noche y los habitantes más diestros en la electrónica y el meneito, tenían su primera gran cita con THE JUAN MACLEAN. Una propuesta dance y de electrónica popera al que mi gusto alcanza disfrutar canciones de fácil escucha como su portentosa "A Simple Design", perteneciente a su último álbum (In a Dream, 2014) y que puso a bailar incluso al respetable portugués (gente estupenda pero muy tranquila, demasiado...).
Todo lo contrario nos sucedió con CARIBOU. Nuestros amigos de Vigo insistiendo: "es otro nivel!", "conciertazo seguro",... Dios mío. No dudamos de la brillantez casi matemática de Dan Snaith a la hora de componer y ejecutar esta mezcla de acordes y algoritmos, pero una vez más, no pasamos de la cuarta o quinta canción. No es la primera vez que lo intentamos pero... hay que ir muy drogado para sacarle el gusto a esto y no es nuestro caso. A casa.

El viernes llegó definitivamente el sol y a pesar del aire, uno que vive en Madrid, no puede dejar pasar la ocasión de catar la playa a las primeras de cambio. Más aún si el apartamento que pudimos alquilar este año, estaba a escasos 20 metros de la arena. Esta vez, cambiamos Matosinhos, su lonja y sus restaurantes de fresco pescado a la brasa por la zona de Foz do Douro (justo hacia el otro lado del festival y siguiendo la costa). Praia dos Ingleses, Praia da Luz,... y el chiringazo perfecto para tomar la cervecita al sol, el Live It. Gran descubrimiento! 
Con todo el subidón, más quemados que un noruego en Benidorm y de color rojo-carabinero, volvimos a una nueva jornada de este NOS Primavera Sound. Visita a la carpa de prensa, abusando del wifi y de la oportuna invitación de la casa a cerveza y café, encaramos el Viernes 5 siendo tan desgraciados como para volver a ver a PATTI SMITH (dolió perdernos a Viet Cong pero necesitábamos otra terapia de fe, lucha y resurrección por parte de la poetisa y cantante de Chicago). Esta vez, mientras caía el sol, con la alfombra verde del Parque Cidade llena de gente, mucha más que el día anterior, Smith interpretó su legendario y embriagador disco "Horses", aquél con el que debutara en 1975; esta vez no faltó su mejor canción, "G-l-o-are-i-a Glooooriaaa" como himno y colofón a un nuevo y sensacional directo de la norteamericana. 
Tras ello, tocamos algo de JOSÉ GONZÁLEZ y disfrutamos desde lejos de sus casi místicas composiciones. Una pena no haber podido coger sitio cerca del escenario y empaparse bien de todo su buen hacer pero teníamos un objetivo claro: primera fila para ver a THE REPLACEMENTS. Y allí estábamos, junto al foso y esperando a que una de las bandas más potentes del panorama alternativo en el rock de Estados Unidos algunas décadas atrás, nos convenciera de tan reconocida fama. Alguna canciones de su Tim, su mejor álbum, aparecieron para deleite del respetable como su "Here Comes a Regular". Fue todo un exceso, exceso de volumen, de energía, decibelios,... Gran pegada, intensidad, generosos en el esfuerzo y sin embargo, algo acelerados y vestidos de un aroma a Sum41 en su versión ochentera. Regusto amargo. Traté de convencer a mi colega de irnos para Pitchfork un poco antes a coger sitio. Acertamos de pleno y nos quitamos el desencanto.
Allí estábamos cuando Mark Kozelek apareció acompañado en la batería de un ex-Sonic Youth, Steve Shelley, y del genial y célebre Neil Halstead, quien fuera líder de Slowdive y Mojave3. Siempre con ese punto agrio, mal encarado, gruñón y a la vez, tan entrañable y narrador de historias absolutamente emocionantes. Sonó su maravillosa "Michelin", de su último y brutal LP titulado Benji, y los que nos somos bilingües pero ya veníamos con las letras estudiadas de casa, se nos encogió el corazón con el canalla que le robó la pensión a Michelin, la muerte de "My friend Brett" y cómo recordaba a su abuela en aquellos días en la ciudad de Los Ángeles. En este directo de SUN KIL MOON, Mark nos quitó cualquier idea preliminar de toparnos ante un concierto demasiado intimista y fuera de ritmo. Su voz cambiaba de registros entre susurros y discursos, entre truenos y desgarros de portentosa voz que sacaban al demonio cabrón que Kozelek lleva dentro. Es el Charles Bukowski de la música contemporánea, odioso y encantador. Tan encantador que sacó a regañadientes a cantar junto a él a la encantadora Yasmine Hamdan, quien actuó horas antes en el escenario ATP, para, en un acto casi firmado por Pimpinela, arrancar una de las mayores ovaciones de la noche. Otro de los winners del festival, sin lugar a dudas.
De nuevo, hora de avituallamiento y coger sitio para la siguiente gran cita, una de las grandes citas de este año: ANTONY AND THE JOHNSONS. El concierto fue programado sin ninguna otra actuación a esa misma hora, por lo que debíamos asegurarnos buen lugar junto al escenario. No recuerdo nunca una puesta en escena de tanto magnetismo y exquisito gusto artístico. No menos de 40 músicos sobre el escenario, todos de blanco impoluto, un director de orquesta y unos primeros acordes para recibir a una voz privilegiada sobre el que detrás se proyectada una película muda japonesa de una innegable sensibilidad y cuidada estética. Antony abrió un concierto magistral con su maravillosa "Thank You For Your Love" y en seguida nos puso a bailar con una versión absolutamente genial de aquél hitazo que en su día interpretó para Hercules & Love Affair, aquél contundente "Blind" que tanto sacudiera las pistas de baile allá por el año 2009. Un directo para paladares muy finos que dejara embriagados de buen gusto y miradas perdidas a miles de personas allí congregadas, cabezas que se perdían a lo lejos aquella noche, entre el horizonte y la oscuridad del Parque da Cidade. Dejó para el final su canción más emotiva y bien recibida; los pelos de punta y a nuestro alrededor algunos ojos vidriosos cuando se escuchó esa primera estrofa... "Hope there's someone, who'll take care of me, when I die..., will I go". Sublime.
Estábamos tan colocados de ternura y nostalgia con "Antonio" que la habitual sacudida cibersexual de ARIEL PINK fue aún mayor. Estéticamente bien pudiera haber sido aquello una actuación de Almodovar y Mcnamara en el Rockola cantando su "Suck it to Me!". Pop de sintetizadores, pantalones elásticos y ajustados, el batería en bikini de mujer, el teclas con un short de anuncio de compresas y Kellogs Special K,... todo muy surrealista y el de Los Angeles, demostrando que lo suyo es imaginación y poniendo de manifiesto que dentro de sus propias canciones, hay episodios verdaderamente interesantes y otros, sencillamente para olvidar. Esta vez, el talismán del escenario Pitchfork no funcionó.
Quisimos, pero no llegamos a Movement. A casa.

Sábado 6 de Junio. Mejor tiempo aún, más sol, más playita y más chiringuito. Los valientes se fueron a ver a Baxter Dury y luego Foxygen. Los cobardes nos quedamos viendo la final de Champions y cuando quisimos coger la linea 500 para llegar corriendo a ver a Death Cab For Cutie, el dichoso autobús apareció más de 30 minutos tarde. Llegamos para verlos mal y tarde, asi que lo vendimos sabiendo que en la recámara hay dos entraditas listas para su concierto en Noviembre aquí en Madrid, en el Palacio de los Deportes. Cerve, burguer y cogemos buen sitio para RIDE. Allí aparecieron Mark Gardener y Andy Bell (este último miembro en su día de Oasis y Beady Eye) con una potentísima puesta en escena y una conjugación de guitarras que marcaban los inicios del conocido género shoegaze con las primeras grandes bandas del rock británico en los 90. "Leave Them All Behind", "Chrome Waves",... Distorsión, contundencia y buena ejecución. tocando el sobresaliente cuando Bell bajó el ritmo y entonó canciones más accesibles casi al final del concierto. Fue el momento glorioso de la noche, al fin sonaba "Vapour Trail" ("fiiiirst you look so strooong, theeen you faaade awaaayyy, the sun will blind my eyeeess, I love youuu anywaaayy...").
En el ATP, fuimos a ver a una de esas bandas que nunca te van a fallar. THE NEW PORNOGRAPHERS salieron en ese escenario en medio de la espesa noche con bajas sensibles en su formación. Si la vista no me falla (que todo puede ser!), no estaban ni Neko Case ni Daniel Bejar (Destroyer), asi que la fiesta se quedó algo deslucida y aquello pareció un mano a mano entre A.C. Newman y Kathryn Calder. Power pop que nunca está de más y canciones de su último disco como "Champions Of Red Wine" a la par que viejas glorias, de esas que llevan casi diez años haciéndonos bailar como su inmortal y divertida "Sing Me Spanish Techno".
Quisimos, pero no llegamos a Ought. A casa a coger la maleta, dormir un par de horas y a las 5 de la mañana tirar al aeropuerto.

En resumen, una edición de notable alto para este NOS Primavera Sound 2015, mucho mejor si cabe que la del año anterior. Una versión más dócil, mucho más amable y sin los postureos de maniquí que desbordan a su hermano mayor de Barcelona. Volveremos a Oporto (varias veces más).

fotos: Hugo Lima /  www.fb.me/hugolimaphotography
twitter: @JRGE09 / @LONGBRIT / @Primavera_Sound

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