24 de noviembre de 2015

LBm Crónica: Beach House // Madrid 2015 (La Riviera)


Su música nos ha llevado a explorar recovecos de lugares desconocidos, canciones que tuvieron un significado especial en algún momento de nuestra vida. La casa de la playa. Su propio nombre ya sugiere belleza. Porque no es una casa más, es la de la playa. Siempre fieles a su estilo desde su primer trabajo hasta el último (Thank Your Lucky Stars). Victoria Legrand y Alex Scally, Beach House, volvieron a demostrarnos anoche su capacidad para hacer fluir un dilatado repertorio donde cada pieza cobra protagonismo individual pero bajo la premisa de una misma base melódica. Todo ello hizo que el conjunto resultase incluso más disfrutable en su directo que, a muchos, nos dejó casi sin palabras.

Desafiando un frío casi polar nos fuimos hasta la gélida Riviera para reencontrarnos con el dúo de Baltimore. Mientras esperábamos la cola, un cúmulo de sensaciones encontradas se hizo casi inevitable. Una vez dentro, el objetivo era claro: escuchar, contemplar y flotarLevitation fue el tema idóneo para abrir boca. Bajo un decorado celestial de estrellas en contapunto con una oscura atmósfera dream pop, aparecieron de la nada para llenar con su presencia cada recoveco de la sala. Y sonó Teen Dream de la mano de Walk In The Park

Estrambótica, genuina, cautivadora y haciendo uso de una sensibilidad extrema. Así nos conquistó Victoria. Sus perspicaces desgarros, la reverberación al teclado o incluso sus golpes de melena. Un call to action que nos mantuvo firmes y enganchados de principio a fin. 


Luego llegó Gila y el climax: la delirante PPP, uno de los mejores temas de Depression Cherry y también del concierto. Pura ensoñación. Imposible no saborear cada acorde, cada matiz, como si fuera el último bocado que te llevarías a la boca, deseando que no acabase jamás. Todo estaba en su sitio: los sutiles golpes de percusión, la distorsión en el momento justo o el punteo final de Alex capaz de alcanzar otra dimensión.

Y se sucedieron All Your Heahs, Silver Soul y Space Song. Y nos detuvimos en Wishes. "One in your life, it happens once and rarely twice".  Era el turno de dar un repaso a Bloom a través de On the Sea o Myth. Master of None fue, personalmente, el segundo mejor tema de todo el recital. Puro onda. Un pequeño baile para clausurar la noche con Sparks. La única pega, por decir algo, es que echamos en falta Majorette, Traveller o She's So Lovely.


No fue un concierto más. Porque no fue solo música lo que sonaba. Fue un torrente de arte, poesía, magia y belleza, mucha belleza. Un recital insuperable sobrepasando con creces nuestras expectativas.

Puede que no sean una banda de culto. Puede que haya incluso a quien les resulten aburridos. Todas las opiniones son respetables. Pero quizá la diferencia estribe en conocer e interpretar su lenguaje. Ese mismo que mantienen dos colegas de la infancia, capaces de entender una broma solo con mirarse. Y el mismo también de todos aquellos que se fueron disfrutando de esa magia especial que solo ofrece la música en directo.
 

"All I know's what I see, and I can't live without this. Could you ever believe beyond love? I really wanna know". Beyond Love.

By Lu


Blue Velvet

No saber qué esperar cuando vas a ver un concierto puede crear sensaciones enfrentadas. Y más cuando, después de verlo, tienes el deber de transmitir lo vivido. Después de una maniobra comercial (anti-comercial diría yo) arriesgada al sacar dos discos en tres meses y después de un largo silencio y de haber visto su directo deslucido en un espacio abierto (al igual que The XX en el Primavera Sound), se plantean dudas razonables sobre lo que puede ofrecer este dúo cuya música resulta una crepusculosa ensoñación onírica, un sueño dalinesco. 

Resulta un reto abrir con un cuatro por cuatro que se arrastra entre baterías  (sintetizadas y analógicas) y con la voz de Victoria Legrand rasgando un telar de sintetizadores, pero poco a poco todos fuimos sucumbiendo al progresivo embrujo que creaba islas unipersonales donde cada uno llevaba los recuerdos evocados.

Se alternó lo mejor de lo nuevo con lo más granado de lo ya clásico, y así cayeron PPP (sublime), On the sea (la mía) y Wishes con una banda reforzada para la gira que en momentos parecía un viaje postpunk envuelto en propofol.

Supuso para mí, por muchos motivos, una noche especial y hasta el sonido de la Riviera acompañó. Me hubiera quedado escuchando más temas, todos los que quisieran tocar sentado en una silla en el centro de la sala vacía con solo la luz del escenario. Pero ese será otro sueño.

By The Doctor


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