19 de enero de 2016

Glenn Frey, la voz que dio sentido al sonido California





Se suele decir que siempre se van los mejores y hoy quizá sea un día para corroborarlo. Se ha ido Lennon, Freddy, Kurt, Ian, Morrison, Hendrix, Marley, Elvis, Keith, Cash, Joe, Johnny, Dee Dee, Syd, Lou, Amy, Lemmy. No hace ni una semana que despedimos a Bowie y ahora él, Glenn Frey, guitarrista y alma máter de The Eagles. La voz que dio vida a una de las mejores bandas de country de la historia, del sonido California.

Una voz de plomo y un talento para componer capaz de generar un nuevo estilo que lograría florecer sin precedentes en el mercado blanco de los 70 al margen de otros géneros en pleno auge como el Rock o el R&B. Frey se formó en numerosas bandas de Detroit y cuando conoció a Henley decidieron montar The Eagles para continuar con la estela de los Byrds o los Flying Burrito Brothers. Eran el tándem perfecto. Empezaron a hacerse con su propio mercado y se erigieron como la alternativa a la invasión británica de los Beatles, los Rolling o los Kinks. En su caso, la etiqueta no solo les funcionó, sino que fue quizá la culpable de gran parte de su éxito.

En el documental sobre la historia de la banda, dirigido por Alison Ellwood (no dejen de verlo) se percibe ese éxito tan fulgurante que les llevó a convertirse en una de las bandas que más discos ha vendido en la historia de la música: 120 millones en todo el mundo, a lo que se suman 6 premios Grammy y 5 singles en el número 1 de las listas norteamericanas.

Su música nos hacía sentir como ese niño que llega a la ciudad con el gran sueño americano. Nos trasladaba inconscientemente a un viejo Cadillac, recorriendo la 66, pasando la noche en el Hotel California, saboreando un delicioso Tequila Sunrise mientras le cantamos a la vida: Take it Easy. Pero ojo, muy en contra de lo que podía parecer, Hotel California era precisamente un canto al lado oscuro del sueño americano, a los excesos, al "no es oro todo lo que reluce". Con su muerte se pone fin a la historia de una gran banda con una trayectoria sin precedentes. Un inmenso y prolífico repertorio que debería sonar el día de la mañana en los reproductores de nuestros hijos y nietos.

No importa el dinero ni la fama. Venimos al mundo para irnos, más tarde o más temprano, sin más carga que la de nuestros huesos ni mayor regalo que el de nuestros recuerdos. Es quizá la propia muerte la que nos mide a todos por el mismo rasero y el camino el que nos hace diferentes. Muchos triunfan, muchos fracasan, otros simplemente pasan sin pena ni gloria y otros tienen ese don para conseguir dejar una huella que permanecerá imborrable en el tiempo. Glenn Frey lo tenía y nos lo ha dejado a través de su voz. Su legado. Hoy, tristemente, solo podemos darte las gracias. Por tu generosidad y tu sensibilidad. Allá donde estés, descansa en paz.

"Is another tequila sunrise, starin slowly, cross the sky, said goodbye. He was just a hired hand, workin' on the dreams he planned to try, the days go by..."




@LU_LONGBRIT // @LONGBRIT

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