7 de marzo de 2016

LBm Crónica: Half Moon Run (Sala Caracol).

Noche gélida la del pasado sábado cuando volvimos después de mucho tiempo a la Sala Caracol, reabierta al público desde finales de 2014.  
Allí, con sus dos barras laterales y su escenario al fondo, idealmente elevado más de lo que suele ser habitual, aguardábamos con cierta ansia el inicio de uno de los directos más esperados en lo que va de año en Madrid. Mucho público extranjero, veinteañeros y cuarentones, una mezcla de edades que siempre augura éxito y buenos presagios en lo que se refiere a conciertos y festivales. La noche sonaba a "winner" por los cuatro costados.

Diez en punto de la noche y apenas unos minutos después, allí estaban los canadienses Half Moon Run. Los de Montreal comenzaron aterciopelados, cálidos, tímidos y presentando canciones de su último trabajo "Sun Leads Me On". Con ello quisieron dar la razón en un primer momento a quienes les asemejaban a la banda de Robin Pecknold, aquellos maravillosos Fleet Foxes de los que aún esperamos noticias de su próximo trabajo. Pero esa cadencia baja-bragas poco a poco comenzó a elevar el tono. Dos baterías imprimiendo un ritmo vertiginoso y progresivo, comenzaron a transportarnos hacia el imaginario de bandas como Local Natives. El folk había desaparecido y alternando canciones de su último álbum con otras tantas del también celebrado anteriormente "Dark Eyes", nos adentramos en un sonido de rock alternativo con tintes épicos, coros infinitos y momentos brillantes cuando sonaron canciones del porte de "Full Circle" para terminar con un electro-pop cercano a bandas como Django Django. 
Una paleta de sonidos, texturas y divergencias que bien merecían notable reconocimiento. Tanto es así que los murmullos de los allí presentes afirmaban sentencias tales como: "No se puede pedir más", "vaya conciertazo", "qué bien suenan!",... Nosotros nos unimos a esa sensación generalizada y salimos de allí con una sonrisa de oreja a oreja. Bailamos, nos divertimos, cantamos con ellos, nos pusimos bizcochones con algunas canciones como "I Can't Figure Out What's Going On" y terminamos absolutamente rendidos con un final sobresaliente. Un final que invitó a varios amigos canadienses de la banda a que subieran con ellos a tocar una canción de escuela clásica norteamericana, himnos del otro lado del Atlántico, la siempre grandilocuente y legendaria "I Shall Be Released" de los también canadienses "The Band".
Una banda que, a juzgar por sus directos, seguirá dando mucho que hablar en los próximos años.










Agradecimientos a Mercury Wheels.
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