20 de febrero de 2017

Verão No Rio, la delicadeza bossa de Celso Fonseca


"O que tu fazes meu coração, insinuar un novo amor/O sol na pele da surfista, meu caso com ela é vida de artista". Suena Celso Fonseca. Casi sin quererlo viajamos hasta el Río de los años 50, el de los años dorados. El del amor, el mar y la playa. No existe la prisa. Nos dejamos llevar por ese rayo de luz que nos agrada y por esa balada bossa que nos llena de saudade y nos invita a soñar. Mientras, seguimos escuchándole a él, uno de los compositores e intérpretes cariocas más sobresalientes de la música brasileira de los últimos tiempos. Guitarrista de Gilberto Gil o Caetano Veloso entre otros e íntimo de Jorge Drexler con quien grabó el exquisito Don de Fluir para el álbum Rive Gauche Rio (2005): "Solo quiero verte bailar, quisiera verte girando, girando, mirándome mirar". 

Celso Fonseca
Verão No Rio (2017), escrita por Ronaldo Bastos, rescata la frescura de la bossa nova casi 60 años después de su eclosión. El single nos engancha tanto que queremos más. Y le damos al play a The Leblon Sessions, un compendio de sesiones grabadas en el barrio de Leblon, en Río, donde suenan temas como Sem Compromisso de Geraldo Pereira y Nelson Trigueiro, Tristeza o la maravillosa I Talk to the Wind, compuesta por Ian McDonald y escrita por Peter Sinfield. Nadie mejor que Fonseca para interpretarla con tan sutil delicadeza: "I talk to the wind/my words are all carried away/I talk to the wind/ the wind does not hear/the wind cannot hear". 


Su música logra ese magnetismo tan propio de la música brasileira. La bossa nova, traducida como "la nueva ola" llegó como algo nuevo, con talento, que irrumpía en una era de apertura política y social. Se gestó en los barrios del sur de Río y lograba fusionar el jazz y la samba dando como resultado una música optimista, llena de esperanza, para escuchar durante el día. Tuvo como principal punto de partida el famoso Chega de Saudade de João Gilberto y algunos de sus máximos exponentes, como Roberto Menescal o Tom Jobim se juntaban en apartamentos de Ipanema o Copacabana donde cantaban en un tono muy bajo para no molestar a los vecinos, cuyas paredes eran tan finas como el papel. Quizá por eso, la bossa suena casi como un susurro. Hoy, tres décadas después, la música de artistas como Fonseca sigue en perfecta sintonía con la de aquellas generaciones. En su intimidad, Celso disfruta escuchando a Damien Rice, Bob Marley, Jack Johnson o Henri Salvador. Nosotros, además, disfrutamos escuchándole a él.



@lu_longbrit
@LONGBRIT

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