23 de agosto de 2018

Breve historia de Aretha Franklin para post-millennials


Decir que la historia es cíclica, que los patrones se repiten hasta la extenuación, declamar que los sucesos que una vez fueron críticos y cruciales, con el paso del tiempo volverán a ocurrir, que como Nietzsche promulgó vivimos en un eterno retorno que nos hace actores, pero también esclavos de los acontecimientos quizá sea un comienzo algo grandilocuente para un artículo de música, pero no deja de ser cierto por ello. 

Antes de las divas de fin de semana, de las “influencers”, las it girlslas bailarina-cantantes-djs-bloggers”, ser una diva significaba algo. Desproveyéndola de su acepción narcisista y ególatra, ser una diva (acuñado en los años 20 para las cantantes que cantaban en los clubs en los inicios del blues) suponía tener una gran personalidad asociada a un gran talento, ser un emblema," un estandarte, antes de que se acuñaran y desdibujaran las definiciones de patriarcado/matriarcado y empoderamiento.

“Billy Holiday“Ella Fitzgerald“Sarah Vaughan”, “Nina Simone reinaron en el jazz (obviamente desde distintas acepciones), Bessie Smith y “Ma Rainey o “Memphis Mimmie lo hicieron en el blues, Diana Rossen el Disco pero si se habla de una diva del Soul, se debe hablar de Aretha Franklin. La acepción diva y con ello vuelvo al eterno retorno iba asociada a mujer que se hacía valer en un mundo de hombres, eran proto estrellas del rock, sus biografías están llenas de problemas con las drogas, la justicia, el sexo, el dinero, los hombres (y las mujeres) y su canto una expiación de todos esos sufrimientos hecho lamento sonoro.

Aretha no fue una excepción, tuvo una infancia dura, con dos hijos de dos hombres diferentes a los 12 y a los 14 años, según se cuenta en la biografía de una de sus hijasfruto de abusos por parte de un alumno de su propio colegio el primero y aún menos datos confirman la identidad del segundo padre. Aretha tenía la conviccn de ser cantante y a los 18 años abandonó Detroit rumbo a la gran manzana para cumplir ese sueño.

Pero los problemas la acompañaron, casándose a los 19 años, invirtió en un saco de tormentos llamado Ted White, su primer marido, que marcó su piel. Ella, portadora del oprobio, se sumió en un sueño etílico que la acompañó varios años. A pesar de su complicada relación con su padre, se mantuvo como una mujer abyecta al lado de éste hasta el fatal desenlace (una bala le alcanzo en 1979 cuando robaban en su residencia). El segundo marido de Aretha, el actor Glynn Turman, con el que encontró la estabilidad y se instaló en Detroit definitivamente.

Aun así Aretha Franklin ha marcado una hito en la música soul, representa todo lo que es digno y puro. Ha sido respetada por todas las generaciones posteriores, sus temas son anacrónicos e irresistibles, cantó una pequeña oración para ti y también a tres presidentes. Cantó al hijo del predicador y gritó Respect! pero también regañó a Jack y Elwood (The Blues brothers) en la cinta de ……….., Spanish Harlem tiene un himno con su voz y las historias de las marcas que hicieron en su piel las dibuja en “Chain of Fools.

No hay poder más fuerte que el de un recuerdo, porque no es una imagen real sino figurada que puede transformarse en la evocación s pura de la felicidad como en un monstruo de tres cabezas. El recuerdo es lo que nosotros hacemos de él. El mío es oí“Natural Woman” en mi casa, con escasos 5 años y que me estremeciera, era la música de mis padres, no era mi elección, pero ha sido mi legado y siempre formará parte del bagaje musical de todas las generaciones que tuvimos la suerte de vivirla y de todas las personas que quieran recuperarla. Descansa en paz Aretha, el alma del soul.