18 de febrero de 2019

Julia Jacklin, "Crushing" LP. El mejor álbum en lo que va de año.


En este segundo largo de la australiana Julia Jacklin, titulado "Crushing", volvemos a una narrativa emocionante, intensa y rota por la nostalgia de aquellas experiencias que distorsionan de vez en cuando nuestra realidad. Tras su aclamado debut "Don’t Let the Kids Win", allá por 2016, este Crushing continúa dispensando todo lo que un primer instante se esperaba de ella, un discurso herido con una intensidad instrumental definida entre el indie y la retahíla de bandas ubicadas en la era lo-fi.

En palabras de la propia artista, así definía ella su último largo: "I really like this album, I worked hard on it and I really like listening to it. That's not usually how I feel after making something. I've finally come to accept that right now for me, making records is about capturing a time; who I am at that time, what I need to say in the best way I can say it, with minimal studio frills to cover it up". Una explicación sencilla y honesta de lo que en realidad respira este nuevo trabajo, sentimientos interpretados con alma, verdaderos y 100% creíbles. 

Un largo producido por Burke Reid, quien ya trabajara con Courtney Barnett o Liam Finn, y grabado por el sello The Grove Studios. “In all the songs, you can hear every sound from every instrument; you can hear my throat and hear me breathing”, comentaba Jacklin. “It was really important to me that you can hear everything for the whole record, without any studio tricks getting in the way”. Honestidad no solo en su discurso, también para el sonido presentado.

Entre el alt-country y el indie, buenos singles como "Comfort", "Body" o las aún mejores "Head alone" y "Pressure to party", todas ellas algunas de las mejores pistas de este Crushing que funciona como un documento transparente de autoayuda tras una lesión amorosa y que, con momentos de gran energía y rabia contenida, se erige como una de las grandes sorpresas de este año. 

Quién le iba a decir a ella que en sus años de adolescente obsesionada con Britney Spears y Avril Lavigne, iba a terminar encontrando un sonido tan distante a ellas y dando sus primeros pasos en la escena folk de Sydney para terminar encumbrada en... ¿la nueva Courtney Barnett?.






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