18 de junio de 2019

LBm Review: Father of the Bridge (Vampire Weekend), sympathy for the vampire


Nunca me he considerado un gran fan de Vampire Weekend. Quizá su música intelectual de reminiscencias africanas no caló tanto en mí. O las limpias voces aflautadas y las melodías con un sentido de la percusión no me hacían disfrutar de un desarrollo armónico afín a mis patrones auditivos. ¿Me hace eso ser "mal indie"? Si es así, estoy encantado porque actualmente siento una animadversión por la etiqueta y sus implicaciones. Pero... ¿me estoy perdiendo algo?

Su nuevo trabajo puede que realmente no suponga un cambio en los elementos, aunque los orienta de una forma más madura y menos impostada. No nos encontramos con esos ritmos tan “college” y, aunque se vislumbran en algunos temas como Sunflower, también nos obsequia con temas como Big Blue, en el que resuenan ecos folk (incluso oigo a George Harrison). Pero no es eso lo que me hace escribir este artículo. No es un texto de contrición frente a mi escasa “afinidad pasada” por esta banda ni una revelación de algo que me había pasado desapercibido y que ahora se revela ante mí con una nitidez esclarecedora. Más bien es un gesto de alzamiento de sombrero, una salva al aire al tema Sympathy (en particular), a mi entender no solo el mejor tema escrito por Vampire Weekend, sino un tema que muchos grupos querrían firmar como suyo.



Obviando la salvedad de su más que razonable parecido con The Long Train Running de los Dobbie Brothers, esta mastodóntica pieza de música trota en una desenfrenada estampida, con un dispendio de ideas, colosales orquestadas con abuso y contención a la vez, sin caer en la prosopopeya ni la repetición, pero aumentando la pulsación hasta la catarsis.

La canción es puro beat, el rasgado de guitarra se asemeja más a un “squiffle”, las palmas asincopadas dan color latino y te lanzan irrefrenablemente a la línea coral sampleada (metida como una primera y una quinta) que llena el aire, el bajo suena melódico y como un beat electrónico a demanda. No solo tiene un aire a Scott Walker o al sonido american, o a los primeros The Last Shadow Puppets, sino que trasciende el género. El acierto en la configuración de la canción es excelso y te lleva en una ola sin fin que crece y crece. La producción es pulida pero el sonido es orgánico.

Sin duda jamás esperé un tema así de VW y al escucharlo patinando de vuelta a casa no pude sino seguir de largo y darle 20 vueltas a Chamberí mientras lo oía siete veces más. Puede que el conjunto del disco no me haya cambiado en gran medida la idea que tenía de la banda, pero al menos sé que son personas racionales que sienten con intensidad.


By The Doctor