2 de diciembre de 2019

Un Michael Kiwanuka incandescente con su mejor álbum y de paso por nuestro país.


Michael Kiwanuka regresa con un álbum que no debiera pasar indiferente pues supone la puerta de entrada al futuro de este género en desuso, el soul ha vuelto para llenar portadas. 

Inglés de origen ugandés, debuta en 2012 con su "Home Again", un trabajo de revival soulero que venía a rescatar la tradición del género con algún giro cercano al folk independiente. Tierno y meloso, susurrante. Así era Kiwanuka en sus primeros pasos, y así continuó hasta alcanzar notable fama son su inigualable "Love & Hate", un trabajo majestuoso y de mayor profundidad, buscando en sus adentros y firmando canciones tan poderosas como aquella brillante "Cold Little Heart" que abría dicho LP. 

Y cuando Kiwanuka pudo seguir exprimiendo la vaca y hacer un disco en idéntico sentido, se precipitó de manera sobresaliente. Su delicadeza se volvió extrovertida, su lenguaje se alejaba de lo introspectivo para abrazar el mundo a su alrededor, y las baladas desgarradas dieron paso a piezas bailables e hipnóticas como "You Ain't the Problem" , la canción que abre este nuevo y maravilloso álbum homónimo, candidato a ser uno de los 10 elegidos en nuestro top anual.

El de Muswell Hill, barrio al norte de Londres, se muestra como una auténtica estrella emergente que ha decidido galopar incandescente antes los ojos atónitos de todos aquellos que le seguimos desde hace algunos años. Se siente seguro en su nueva piel. No cesa en sus letras mundanas pero tampoco olvida su activismo social. Pero por encima de todo, el cambio viene reflejado en la instrumentación.  “Rolling” dibuja un groove tan racial con pellizcos de cuerda que enganchan al primer tono. El pseudo-gospel de “I’ve Been Dazed” y la intimidad desaborlada de “Piano Joint (This Kind Of Love) Main” nos cambian de plano antes justo de la mitad del album, para rebajar frecuencia y sumergirnos en un ambiente sombrío y más distante. Se aligera la mezcla al llegar a “Final Days” y la secuencia de “(Interlude) Loving The People” entre notas de piano y guitarra nos vuelve a levantar hasta el final del disco donde "Light" se presenta como el broche perfecto para un disco redondo y de esos que cuando te quieres dar cuenta ya ha dado la vuelta en tu reproductor. 

Absorbente, agitador, relajante, complejo y amable, repleto de detalles y entretenido (esta última, no una cuestión menor). Su mejor álbum hasta la fecha y el cual esperamos disfrutar en esta gira de conciertos por nuestro país el próximo año:


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